No es pobre el que poco tiene, pero sí lo es el que vive con gran avidez.
Jornal adelantado, brazos quebrados.
No es pobre el que poco tiene, sino el que quiere.
Al haragán y al pobre, todo le cuesta el doble.
La miseria pronto alcanza, a quien despacito avanza.
Hay gente tan pobre, que solo tiene dinero.
Me juzgaba desgraciado por la falta de zapatos, hasta que vi a un hombre que no tenía pies.
A la pereza persigue la pobreza.
Casa convidada, pobre y denostada.
En casa del pobre, reventar antes que sobre.
A calza corta, agujeta larga.
Más tiene el rico cuando empobrece que el pobre cuando enriquece.
Más pobre estoy que puta en cuaresma.
A dineros dados, brazos quebrados.
La peor pobreza es tener deudas.
Si eres pobre, no quieras hacer lo que el rico.
La pobreza es dura carga, pero hace callo a la larga.
Para conservarse en forma, poca cama, poco plato y mucha suela de zapato.
La riqueza del rico es su baluarte; la pobreza del pobre es su ruina.
En la vivienda del pobre la casa siempre es enorme.
Ten buen pulso, alza la bota, y acompaña al pijota.
Mal oledor, mal catador.
Al ingrato con la punta del zapato.
Bueno es el amigo, querido el pariente, pero pobre tu bolsillo si dentro no hay nada.
Un pie calzado y otro descalzo
A la fuerza, ni los zapatos entran.
Estando en la mala, uno pisa mierda y se resbala.
Entre la gente ruin el que pestañea pierde.
Comprar al pobre, vender al rico.
No es pobre el que tiene poco, sino el que codicia mucho.
La que al andar las ancas menea, bien se del pie que cojea.
Zapatero remendón, suela vieja y almidón.
A falta de reja, culo de oveja.
Hacha bien encabada no necesita zapatilla.
Se encontró con la horma de su zapato.
Ver pecar, convida a pecar.
Pobre pero honrado.
Si tienes riqueza, da trabajo para compartir la pobreza.
Ni te abatas por pobreza, ni te ensalces por riqueza.
La pobreza no es vicio; pero es un inconveniente.
Vida del campo, o para tonto, o para Santo.
Más vale ser pobre que estar enterrado.
Ni por rico te realces, ni por pobre te rebajes.
Siempre es pobre el codicioso.
El mandamiento del pobre, primero reventar antes que sobre.
Ni amor forzado, ni zapato apretado.
El que teme padecer padece ya lo que teme.
No caben dos pies en un zapato.
Botas y gabán encubren mucho mal.
Pobre no es aquel que tiene poco, sino aquel que teniéndolo todo, quiere aún más.