Más vale a quien Dios ayuda, que quien mucho madruga.
¿Riñen los amos?. Mal augurio para los criados.
El ladrón en la horca y el santo en el altar para bien estar.
Amor antiguo no se oxida
Las riquezas mal habidas no sirven de nada, pero la justicia libra de la muerte.
Más vale la pequeña porción que llega con una bendición que la gran porción que llega con una maldición.
Sabiduría y desengaños, aumentan con los años.
La alegría rejuvenece, la tristeza envejece.
Como la noche al día, el pesar a la alegría.
Mientras el tímido reflexiona, el valiente va, triunfa y vuelve.
El amigo verdadero ni contra tu honra ni contra tu dinero.
Más vale un hoy que diez mañanas.
Con ladrones y gatos, pocos tratos.
Buenas y mejores, por falta de seguidores.
Tal hay que se quiebra los dos ojos porque su enemigo se quiebre uno.
Un corazón amante y bello nunca es viejo.
Hasta el peor papel tiene necesidad de ser bien interpretado.
Del mal que el hombre teme, de ése casi siempre muere.
No existe cosa escondida que con el tiempo no sea bien sabida.
Las desgracias no vienen solas.
Aunque no nos hablemos, bien nos queremos.
Para morir siempre es muy pronto, para amar nunca es tarde.
Cazador y cazado confían en Dios.
Sauquera en flor, perdigacho en amor.
Cuando no hay un enemigo interior, los enemigos exteriores no pueden hacerte daño.
La desgracia de un loco es dar con otro.
Acostarse temprano y levantarse temprano hacen al hombre saludable, rico y sabio.
Año de piedras no es mal año; pero pobre del que le toca.
El temor de la guerra madura en cualquier tierra
De los sufridos se hacen los atrevidos.
A la mesa, de los primeros; al trabajo, de los postreros.
En la juventud aprendemos, en la vejez entendemos.
El clérigo y el fraile al que han de menester, llamadlo compadre.
La felicidad consiste en tener buena salud y mala memoria.
Échate a enfermar y verás quién te quiere bien o quién te quiere mal.
Los novios son como los mozos, se van unos y vienen otros.
Una vez engañan al prudente y al necio veinte.
Hasta lo bueno cansa, si es en mucha abundancia.
Cada fracaso nos hace más listos.
La enfermedad y el anciano, siempre de la mano.
Huevo de una hora; pan de un día; vino de un año; mujer de quince; amigo, de treinta, y echarás bien la cuenta.
Una buena campana se siente de lejos.
Recibir mal por bien, todos los días se ve.
Con jolgorio y veraneando, se va el tiempo volando.
Quien recurre a poco saber obtiene un mal parecer
El joven armado y el viejo arrugado.
De los nublados sale el sol y de las tormentas, la bonanza.
Cuando alguien te hace un daño, búscalo en tu lista de los más favorecidos.
Buena fama merece quien por su patria muere.
El buen hijo a su casa vuelve.