Los mejores negocios se hacen entre susurros.
Fraile de buen seso, guarda lo suyo y guarda lo ajeno.
El hombre por las buenas entra hasta en el infierno, por las malas ni al cielo.
Es mejor mala avenencia que buena sentencia.
Al amigo que es vicioso, tratarlo poco.
Bella o fea que sea, no la tengas jamás en compañía.
Años y desengaños hacen a los hombres huraños.
La campana te saluda al nacer, y te acompaña al cementerio
Más sabe quien mucho anda que quien mucho vive.
La enfermedad y los desastres van y vienen como la lluvia, pero la salud es como el sol que ilumina el pueblo entero.
Entre la gente ruin el que pestañea pierde.
Viudas, casadas y doncellas, buenas son todas ellas.
Del empréstito, a veces, o ganarás amigo, o le pierdes.
Si te cansas de un amigo, préstale dinero.
El que se prepara para lo malo, lo recibe preparado y amortigua el golpe.
El triunfo de los crueles es breve
A virgo perdido nunca falta marido.
El que se convida, fácil es de hartar.
Más vale ser pobre que estar enterrado.
Quien conversa con un rostro amable, llena de alegrías los corazones de los demás.
Quien siembra favores, cosecha rencores.
Bebe y come con tu amigo, pero no trates con él de negocios.
Ingrato, el volver mal por bien tiene por trato.
Mal que me quieren mis comadres porque les digo las verdades; bien que me quieren mis.
Boca que bosteza, estómago que hambrea.
Habiendo fiesta y velorio regado, no hay novia fea ni muerto malo.
Incluso el hombre más sabio tiene defectos. Ignorante es aquél que no los reconoce.
Vosotros, los europeos, tenéis los relojes, pero nosotros tenemos el tiempo.
Aquel es tu amigo, el que te quita el ruido.
El día que amasó, mal día pasó; pero peor es no tener qué amasar ni qué cerner.
Buena mano, de rocín hace caballo; y la ruin, de caballo hace rocín.
A juventud ociosa, vejez trabajosa.
Cada gallo canta en su gallinero, y el que es bueno, en el suyo y en el ajeno.
Paciencia, hermanos y moriremos ancianos.
Los amores se van, los dolores se quedan.
Se lastiman a sí mismos los que hacen daño a los demás.
De buenas intenciones, está empedrado el infierno.
Al amigo que no es cierto, con guiño de tuerto.
Feliz es aquel que aprieta sobre su pecho por una noche o por un año, a una amiga con la faz de luna
Grabemos los agravios en la arena y las gentilezas en el mármol.
El desorden almuerza con la abundancia, come con la pobreza y cena con la miseria.
Un poco de ayuda es mejor que un mucho de compasión.
Libros y años hacen al hombre sabio.
Más se aprende en un día de soledad que en ciento de sociedad.
La vida es una cuarentena para el paraíso.
Raras veces hay seso en la prosperidad.
Quien a viejo quiera llegar, a los viejos ha de honrar.
La hora más obscura es justo antes del amanecer.
El tiempo enseña más que cien maestros de escuela.
Ser lento en dar es como negar.