El que ha de morir a oscuras, aunque muera en velería.
Buscar mendrugo en perrera, vana quimera.
La mujer el pan amasa y el viejo mande en casa.
Amistad de carne y vino no vale un comino.
Ve con tu amigo hasta las puertas del infierno. Pero no entres
A la muerte no hay cosechador que la coseche.
A mala leña un buen brazado.
¿De dónde eres, hombre?. De la aldea de mi mujer.
A la corta o a la larga, el galgo a la liebre alcanza.
Casado que vuelve a casa manivacío, ese es baldío; casado que vuelve a casa manilleno es bueno.
En la abundancia de agua, el tonto tiene sed.
Inútil como cenicero en moto.
Ni a pícaro descalzo, ni a hombre callado, ni a mujer barbada les des posada.
El pequeño can levanta la liebre y el grande la prende.
Limando se consigue de una piedra una aguja
Suele ser disparate levantar la liebre para que otro la mate.
Por San Andrés, corderillos tres.
El criado, el gallo y el amo: un año; si es bueno: dos; ya tres: ¡os!.
Variante: El pez que busca el anzuelo, busca su duelo, dice mi abuelo.
Valiente es el ladrón que lleva una lámpara en su mano.
Del falso bien viene el auténtico mal
Quien a buen árbol se arrima, va un perro y se le mea encima.
Al conejo y al villano, despedazarlo con la mano.
Gana tenía de tronchos quien besaba al hortelano.
Es del hombre condición, como del cabrito, o morir muy pequeñito o llegar a ser un cabrón.
Que cada zorro cuide su propia cola.
Aquel pregona vino y vende vinagre.
Quien adama a la doncella, el alma trae en pena.
Ten cuidado que un perro negro no se meta en medio
El necio no escarmienta sino en su cabeza.
El que ríe de lo que desconoce esta en el camino de ser un ignorante.
Al buey viejo múdale el pesebre y dejará el pellejo.
Mal lo aliña quien en sus tiempos no labró la viña.
Donde va el perrito, va el gatito.
A dineros dados, brazos quebrados.
El ruin buey, holgando se descuerna.
Cabra manca, a otra daña.
El buey para arar, el pájaro para volar, el pez para nadar y el hombre para trabajar.
El que vino a Gumiel y no bebió vino, ¿a qué coños vino?.
A la mujer y la picaza, lo que vieres en la plaza.
Siempre se le aparece la Virgen a los pastores.
El suspiro de una joven se oye desde más lejos que el rugido de un león.
El asno que se cree ciervo, al saltar se despeña.
Para cerdos, buenas son bellotas.
Dama tocada, dama jugada.
Oir cantar el gallo y no saber en que gallinero.
Al pan se arrima el perro.
A mula que otro amansa, algún resabio le queda.
La mona aunque se vista de seda, mona se queda.
Amo bravo y mozo harón, a cada rato cuestión.