Cada uno dice quién es.
De padres cantores, hijos jilgueros.
Quieres más o te guiso un huevo.
Más groso que el Guelpa.
Nobleza y cariño, los hereda el niño.
El que tenga perro que lo ate, y si no que lo mate.
Más vale muerte callada que desventura publicada.
Se coge antes a un mentiroso que a un cojo.
Brasa trae en su seno, la que cría hijo ajeno.
Muérome de hambre, de frío y de sed: tres males tengo, ¿de Cuál morir?.
Hasta el rabo, todo es toro.
Más vale amenaza de necio, que abrazo de traidor.
Amores, dolores y dineros, no pueden estar secretos.
Bueno que seas tambor, con tal que seas el que toque mejor.
Matar dos pájaros con una piedra.
Sin segundo, no hay primero.
Más come en una semana un gato que cien ratones en todo un año.
Borriquillo moruno, vivo cual ninguno.
Bailar con la más fea.
La avaricia, lo mismo que la prodigalidad, reducen a un hombre al último mendrugo.
El hijo del judío a fraile se ha metido.
Hermosura de hembra, mil desazones siembra.
Una sola araña cien moscas apaña.
Cama de novios no la tienen todos.
Quien mea claro y pee fuerte, enseña los huevos a la muerte.
Tras cada bocado, un trago, sería demasiado; pero tras cada tres, justo es.
Más puede Dios que el diablo.
Dame aficionado al juego y yo te daré borracho y mujeriego.
Toma casa con hogar y mujer que sepa hilar.
Dame en qué elegir y me darás qué sufrir.
¡Ay putas, y como sois muchas!.
Más querría un dinero que ser artero.
Si un hombre te dice que pareces un camello, no le hagas caso; si te lo dicen dos, mírate un espejo.
El caballero y la dama, también lo son en la cama.
Buena cautela, iguala buen consejo.
Sol de invierno y amor de puta, poco dura.
Antes de pedir dinero prestado a un amigo, decida cual de las dos cosas necesita más.
Quien se acuesta con niños, mojado se levanta.
El guayabo más le asienta, a aquel que paga la cuenta.
El que depende de otro come mal y cena peor.
A quien tiene escopeta, guitarra, reloj y mujer, nunca le falta un trasto que componer.
A más oro, menos reposo.
Quien bien ata, bien desata.
Tan contenta va una gallina con un pollo como otra con ocho.
La hija paridera, y la madre, cobertera.
Para colmo de males, tratar con animales.
El que tiene las llaves tiene que ser el primero en llegar para abrir, y el último en irse para cerrar.
En el buen tiempo, amistades ciento; mudada la fortuna, ni una.
Como mi hermano, que entró de mozo y salió de amo.
Siempre habla quien menos puede.