A tu amigo pélale el higo y a tu enemigo el prisco.
A quien cuece o amasa, de todo le pasa.
Quien está ahíto, no tiene el apetito.
Hay quien va a por lana y vuelve trasquilado.
Fraile de buen seso, guarda lo suyo y guarda lo ajeno.
El que en verano no trilla, en invierno no come.
No paga los platos rotos, pero arma los alborotos.
Torta en masa bien se pasa.
Dama tocada, dama jugada.
Si se dejan abiertas las puertas, los cerdos correrán al trigo
Quien coma en Mayo la sardina, en Agosto le pica la espina.
Tras cada tres bocaditos, un traguito.
Pluma a pluma se queda el gallo sin ninguna.
Más come la vaca en una lenguada que la oveja en toda la jornada.
Amistad de carne y vino no vale un comino.
Como caldo de zorra, que esta frío y quema.
No coloques el puchero en el fuego si el ciervo aún corre en el bosque
Rascar y comer comienzo ha menester.
De la mar, el mero; y de la huerta, el puerro.
Agua podrida, colada y hervida.
Dificulto que el chancho chifle.
Váyase lo ganado por lo perdido.
En almoneda, ten la boca queda.
De la vaca flaca, la lengua y la pata.
Bebe el agua a chorro y el vino a sorbos.
Tenemos dos ojos para ver mucho y una boca a hablar poco.
Al mal segador la paja estorba.
Lentejas, si las quieres las tomas y si no, las dejas.
Siempre le dan habas al que no tiene muelas.
Boca que no habla, Dios no la oye.
Dichosos los tiestos que salen a la botija.
Por San Martino, se prueba el vino y se mata el cochino.
Beso, queso y vino espeso.
A gordo mendigo pocos dan zatico.
Quien llega tarde no oye misa, ni come carne
Jugar con el tabernero es perder tiempo y dinero.
El que apurado vive, apurado muere.
Saber de pobre no vale un duro
Dad al diablo el amigo que deja la paja y se lleva el trigo.
Arregostóse la vieja a los berros; no dejó verdes ni secos.
Se ve la paja en el ojo ajeno y no se ve la viga en el propio.
Agua cocida, sabe mal pero alarga la vida.
Al amo comerle y no verle.
Cuando el ama no está en casa, las ollas están sin asa.
Cuando el tabernero vende la bota, o sabe a la pez o esta rota.
Lo que promete con el vino, se olvida por el camino.
Más vale comer pan con amor, que pollo con dolor.
Peixe con ollos, á caixa. Pez con ojos, a la caja.
El hambre es el mejor cocinero.
Quien por mucho deja lo poco, suele perder lo uno y lo otro.