El agua que en otoño corre, es la que te saca de pobre.
En enero, se hiela el agua en el puchero.
El diablo abre la puerta, y el vicio la mantiene abierta.
Quien no pasa por la calle de la Pasa no se casa.
La liebre y la puta, en la senda la busca.
No hay bicho tan raro como el hombre avaro: para más guardar y tener, se muere por no comer.
Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces.
No hagas la salsa hasta que hayas conseguido el pescado.
Polo san Andrés, quen non ten porco mata á muller. Por San Andrés, quien no tiene cerdo mata a la mujer.
Después de Dios, la olla y todo lo demás es farfolla.
Tras cada pregón, azote.
En Febrero mete obrero, que pan te comerá, pero buen trabajo te hará.
El que la hace riendo, la paga llorando.
Cual seso tuve, tal cabeza traigo.
La niñez se va para lejos; si vuelve ya estamos viejos.
El dar limosna nunca mengua la bolsa.
Aseada aunque sea jorobada.
El que no habla, no yerre.
Bebe poco y come asaz; duerme en alto y vivirás.
Guárdate del agua mansa; que de la recia, ella misma te aparta.
Gallina, mujer y cabra, mala cosa siendo magra.
Donde veas a todos cojear, debes a lo menos renquear.
Bobos van al mercado cada cual con su asno.
El Papa y el campesino unidos saben más que el Papa solo.
Las palabras son como las abejas: tienen miel y aguijón.
Calvo, y no de tiña, tuerto, y no de nube, mala costumbre.
Cabeza casposa, poco piojosa.
No hay olla sin ningún garbanzo negro.
Viejo que se casa con mujer moza, o pronto el cuerno, o pronta la losa, si no son ambas cosas.
En casa del pobre, ni vino ni odre.
A gallego pedidor, castellano tenedor.
De vino aguado o agua envinada, no me des nada.
El buen vino no merece probarlo, quien no sabe paladearlo.
Más fácil entra un camello por el ojo de una aguja, que un rico entre al reino de los cielos.
No es pobre el que poco tiene, pero sí lo es el que vive con gran avidez.
El tiempo cura al enfermo, que no el engüento.
Lo que se consigue en la niñez, crece y agrada después.
Aramos, dijo la mosca, y estaba en el cuerno del buey.
Al buen amigo, dale tu pan y dale tu vino.
El que tiene lengua a Roma va.
El vino es la teta del viejo.
Pase mayo, y pase pardo.
El precio se olvida, la calidad permanece.
Las suegras son como las yucas, buenas pero enterradas.
Una verdad dicha antes de tiempo es muy peligrosa.
A la pereza persigue la pobreza.
Marzo trae las hojas y noviembre las despoja.
Cuando soplan vientos de cambio, algunos constryen muros, otros molinos.
De floja tierra, nunca abundante cosecha.
De la mar, el salmón; de la tierra, el jamón.