Ni tras pared ni tras seto digas tu secreto.
Ya vienen los dos hermanos, Moquita y Soplamanos.
Nada se dice ni se hace bien en momentos de pasión.
Francés sin jamón ni vino, no vale un comino.
Lo poco gusta, lo mucho cansa.
A caballo regalado, no le mires el dentado.
Más vale ser cola de león que cabeza de ratón.
No le pongas tanto huevo a la harina; porque se te amarilla el pan.
Fruta prohibida, más apetecida.
La taleguilla de la sal, mala de sustentar.
En casa de mi vecino, cuando no hay para pan, hay para vino.
Ve a menudo a casa de tu amigo, porque la maleza puede borrar el camino.
Quien hace malas, barrunta largas.
Variante: El pez que busca el anzuelo, busca su duelo, dice mi abuelo.
Pasará, sea lo que sea.
Demasiado hacer el amor acaba en nada
Es mejor gastarse que enmohecerse.
La honra que se perdió, tarde o nunca se recobró.
Sabe más que el tocino rancio.
Enemigos grandes: vergüenza y hambres.
Castañas en cocción, en otoño o en invierno, buena alimentación.
Dar lo que se tiene, a ninguno le conviene; tomar de lo de otros, a mí y a todos.
Casa empeñada, pobre y desamparada.
A la leche, nada le eches; pero le dice la leche al aguardiente: ¡déjate caer, valiente!.
Nadie aprende por cabeza ajena.
Cuervo con cuervo, no se quitan los ojos.
El camino hacia el cielo pasa por una tetera.
Chichas y chicharrones, en la matanza a montones.
En casa de Gonzalo, manda más la gallina que el gallo.
Tentar la huevera a las gallinas
No es buen año cuando el pollo pica al gallo.
La suerte avanza a pasos de tortola y huye a pasos de gacela.
Sana sana potito de rana si no sana altiro sanará mañana
Cántaro vacío, con solo aire hace ruido.
Hace más la raposa que la curiosa.
La voz del asno no pasa del tejado.
Agua de mayo, no cala el sayo.
Mala memoria tiene el gallo, pues canta porque olvida que ya ha cantado.
Alábate, polla, que has puesto un huevo, y ese, huero.
No hay asqueroso que no sea escrupuloso.
Fue sin querer...queriendo.
Dar palos de ciego.
A cavador perucho, si le dieres algo, que no sea mucho.
El vencido, vencido, y el vencedor, perdido.
De buen chaparrón, buen remojón.
Madeja enredada: quien te madejó, ¿por qué no te devanó?.
Por donde entra la cabeza, todo el cuerpo entra.
El que se fue a la villa, perdió su silla y el que se fue a Torreón, su sillón.
La sotana no hace al cura, ni el afeite la hermosura.
Por San Martín, siembra el ruin, y la vieja que lo decía ya sembrado lo tenía.