Más difícil que matar un burro a pellizcos.
Quien no se arriesga no conquista
Cuando la cólera y la venganza se casan, su hija es la crueldad.
Si un ciego guía a otro ciego, ambos caen en el precipicio.
Burro cargado, busca camino.
Los celos son el gusano del amor.
Un paso en falso se hace deplorar toda la vida.
Al que no sabe de vacas, la boñiga lo embiste.
Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía.
Le tiene miedo como el diablo a la cruz.
Al médico, confesor y letrado, no le hayas engañado.
Al ganado esquilado manda Dios viento moderado.
Hay un tiempo para soñar y otro tiempo para actuar. Solo el sabio sabe la diferencia.
Comer y beber echa la casa a perder; dormir y holgar no la puede ganar.
Obrar mucho, y hablar poco; que lo demás es de loco.
La ocasión es la madre de la tentación.
Ira, miedo y celos fieros, son muy malos consejeros.
La tortilla y la mujer, se han de comer en caliente, pues si las dejas enfriar, ni el diablo les clava el diente.
Hablar sin pensar es tirar sin apuntar.
El que se enamora no lo nota, pero al poco tiempo se vuelve idiota.
A los que Dios ayunta, el diablo no los separa.
La envidia puede herir a lo que se tiene; pero no a lo que se es.
El mosquito no se apiada del hombre, por más flaco que esté.
Ni gato en palomar, ni cabra en olivar.
Al vivo la hogaza, al muerto la mordaza.
A lo que manda Dios, oreja de liebre.
Loco está el que cree en las lágrimas de un heredero
Y viendo el tabernero que perdía, también bebía.
El avariento nunca está contento.
A buen juez, mejor pastor.
Abusar es mal usar.
Antes falta la palabra en la plaza, que el estiércol en la haza.
El valiente vive hasta que el cobarde quiere.
Nunca digas a tu enemigo que tus pies han resbalado.
El que de muchacho no trota, de viejo tiene que galopar.
A quien labora, Dios lo mejora.
Lo mejor es enemigo de lo bueno.
Es mejor callar y parecer idiota, que hablar y no dejar la menor duda.
De Gumiel de Izán, ni hombres ni pan.
A quien en su casa era un diablo, cuando se ausenta, tiénenlo por santo.
Dios te guarde de trasera de mula y de delantera de viuda.
El loco no fue el culpable, sino quien le diera el sable.
Emborrachar la perdíz
A vino de mal parecer, cerrar los ojos al beber.
Dios castiga, sin palo y sin cuarta.
Da y ten, y harás bien.
Ver es creer, pero sentir es estar seguro. Y cuando debemos sentir, pensamos.
Mentar la soga en casa del ahorcado no es nada acertado.
Lo pasado, pasado, y lo mal hecho, perdonado.
Todo gran amor no es posible sin pena.