No se puede servir a dos señores.
Pueblo chico infierno grande.
El amor iguala a los que se aman.
Dos pueden mentir hasta que un tercero cuelgue.
Quien pregunta, no yerra.
El que tenga sus gallinas, que las cuide del coyote.
Hace tiempo solía meditar durante muchos días seguidos, pero vivir un breve espacio de tiempo vale más; hace un tiempo solía ponerme de puntillas para mirar lejos, es mejor ampliar el propio horizonte subiendo a un montículo
Locura es dar consejos a un enemigo; pero más locura todavía es tomarlos de él.
Predico, predico, y yo soy el más borrico.
Cuando viene el bien, mételo en tu casa.
La oveja de muchos, el lobo la come.
Bien urde quien bien trama.
Amigo traidor, una buena cuerda y colgado al sol.
No le falte tabaco ni vino a quien hace camino.
El hombre como el oso, cuanto más feo, más hermoso.
Mujer hermosa y buena espada, de muchos son codiciados.
Los que se aferran a la vida mueren, los que desafían a la muerte sobreviven.
Ni santo sin estampa, ni juego sin trampa.
Cuando sea monja te regalaré un higo, dijo un amigo a otro amigo.
Amigos que no dan y parientes que no lucen, a pelotazos que los desmenucen.
El que se enoja pierde.
El ídolo adulado pronto ennegrece
Te perdono el mal que me haces nomás por lo bien que me caes.
Frente al amor y la muerte no sirve de nada ser fuerte
Necesitado te veas.
Cuando golpees una piedra con el pie, consulta antes tu conciencia.
A jugar y perder, pagar y callar.
La nobleza del señor hace bueno al servidor.
Antes de poner en duda el buen juicio de tu mujer, fíjate con quien se ha casado ella.
Oír es precioso para el que escucha.
Es mejor encender una cerilla que maldecir la oscuridad.
Cuando los solteros se divierten en el cielo, truena.
Papel, testigo fiel.
Cuando la puta hila y el rufián devana y el escribano pregunta cuantos son del mes, mal andan los tres.
Al perro y al niño donde le den cariño.
El hambre es una fea bestia
Hombre sabio, de sayas no hace caso.
El que da lo que tiene no está obligado a dar más.
El mejor guardián del rey es el amor de sus súbditos.
Lo que sucede en la olla solo el cucharón lo sabe
Quien de paja su casa ha hecho, témale al fuego.
Desvestir un santo para vestir otro.
Al que le caiga el sayo, que se lo ponga.
El muerto delante y la griteria atrás.
Incluso el día más largo tiene un final
Como quien no quiere la cosa, y la cosa queriendo.
No da quien tiene, sino quien quiere.
El viento y la marea no esperan a nadie.
Mal es acabarse el bien.
En la casa del ahorcado, nombrar la soga es pecado.