A la mujer parida y a tela urdida, nunca le falta guarida.
Por rico que sea un hombre, ha menester al pobre.
Por San Lucas siembra habucas; siembra pocas y cogerás muchas.
El perro le manda al gato, y el gato a su cola.
Más hace el lobo callando que el perro ladrando.
Hay tres cosas que nunca podran recuperarse: la flecha lanzada, la palabra dicha y la oportunidad perdida.
Ni poca ni mucha pena, nos causa desgracia ajena.
No es pobre el que poco tiene, sino el que quiere.
Cabeza fría, pies calientes y culo corriente, dan larga vida a la gente.
Un amigo es como una fuente de agua durante un viaje largo.
Quien baila, de boda en boda se anda.
Malo es errar, pero peor es perseverar.
Come el gato lo que no se halla a buen recaudo.
En julio, ¿dónde anda el mozo? Pues va de la acequia al pozo.
Del mal pagador, siquiera en pajas.
Hasta que sea pasado, no digas mal del año.
Con gente de mala casta ni amistad ni confianza.
Al revés te lo digo, para que me entiendas.
Es fácil esquivar la lanza, mas no el puñal oculto.
Cielo a corderos, agua a calderos.
Lo ajeno place a nosotros y lo nuestro a otros.
El ejemplo es el idioma más persuasivo.
Suegra y nuera, perro y gato, no comen en el mismo plato.
Entre pitos y flautas.
Dáis por Dios al que tiene más que vos.
Canas y dientes, son accidentes; arrastrar los pies, eso sí es vejez.
Al desdén con el desdén.
Comamos y amemos, y no nos engañemos.
Si prestas, o pierdes el dinero o ganas un enemigo.
La crianza es buena los trece meses del año
Dios le da una lombriz a cada pájaro, pero no se la lleva hasta el nido.
Pierde el hablar lo que ganó el callar.
Del jefe y del perro viejo, mejor cuanto más lejos.
Secreto dicho a mujer muy pronto se ha de saber.
Al mal año, tarria de seda.
Si la fuerza hace vencedores, la concordia hace invencibles.
El vuelco del carro delantero puede servir de aviso al que va detrás.
Hasta el final nadie es dichoso.
Yo no lo entiendo, que tanta gente de bonete dónde mete.
Ni primavera sin golondrina, ni alacena sin harina.
Cuando hay un sitio en el corazón, lo hay en la casa.
Los cachos como los dientes duelen al salir, después se come con ellos.
El hombre es más duro que el hierro, más fuerte que un toro y más frágil que una rosa.
Humos de plata o belleza, se suben a la cabeza.
En casa de Gonzalo, manda más la gallina que el gallo.
Le brindó el borracho fino; pero la muerte no bebe vino; el avaro con su tesoro, pero la muerte no quiere oro; el borracho y el avariento fenecieron en un momento.
La respuesta más rápida es la acción.
Buen año de miel, que van los zánganos a por agua.
Santo Domingo, mal pan y peor vino.
Dios acude siempre a la mayor necesidad.