Las llamas se elevan más cuando cada uno les echa leña.
Necios y porfiados, hacen ricos a letrados.
Los hombres dan a los amigos la alegría, y a sus mujeres, la murria
El enemigo del padre no es amigo del hijo
No se manda al corazón
El secreto de tu vecino,te lo dirá un porrón de vino
Verifica siete veces antes de cuestionar a una persona.
Solo el mudo no cuenta mentiras.
Que tu corazón se enderece: aquí nadie vivirá para siempre.
El adulador corrompe a su patrón rascándole la espalda
A tal puta, tal rufián.
El estúpido es como el ladrón de campanas que se tapa los oídos para no ser oído mientras roba.
Ojo por ojo y diente por diente.
Guerra avisada no mata soldado, y si lo mata, es por descuidado.
Agarrando aunque sea fallo.
Hinca el pico, igual el feo que el guapo, y el pobre que el rico.
Después del crepúsculo, los gusanos de luz piensan: ¡nosotros hemos iluminado el mundo!.
Los verdaderos amigos se conocen en la adversidad.
Nada es barato sin una razón.
La flecha que indica el camino y el sendero que conduce a la cumbre se llama acción
Se fue su corazón , está sumergido en su pensamiento.
Los grandes hombres no son grandes a todas horas ni en todas las cosas.
El amigo de un idiota es como aquel que se acuesta con una hoja de afeitar en la cama
Se vuelve amargo el vino si no se tiene con quien brindar.
Sea, que el tiñoso por pez venga.
No comas todo lo que puedes, no gastes todo lo que tienes, no creas todo lo que oigas, no digas todo lo que sabes.
El que no corre, vuela.
No te asombres por poca cosa.
Tiene más carne un zancudo en la punta del ala.
Para el peor rey, el mejor profeta. Para el peor pecado, el mejor mensaje.
El tropezón enseña a sacar el pie.
Quien siempre habla y nunca calla dice muchas insensateces. La lengua ligera ocasiona problemas y a menudo menosprecia al hombre.
Buenas palabras no te quitan dinero del arca.
Mano cuerda no hace todo lo que dice la lengua.
Arrojar un ladrillo para incitar a los demás a enseñar sus jades.
Lo que es obvio, no es necesario que sea explicado.
Donde hay hambre no hay tortilla mala.
El primer grado de locura es creerse cuerdo, y el segundo proclamarlo.
En el mundo no hay banquete que no tenga fin.
El vulgo es necio y pues lo paga, es justo hablarle en necio para darle gusto.
El que quiera comer huevos tendrá que soportar los cacareos de las gallinas.
Al niño que llora le dan pecho.
En tus apuros y afanes, acude a los refranes.
Chico catorceño, come como grande y trabaja como pequeño.
La alegría es gemela
Buena cara dice buen alma.
Tres españoles, cuatro opiniones.
Detenerse después de probar un poco algo.
Una gota de tinta puede más que cien memorias privilegiadas.
Quien trabaja por sí mismo trabaja por tres