No confundas, jinete, el galopar del caballo con los latidos de tu propio corazón.
Del sabio, poeta y loco, todos tenemos un poco.
El que da, no debe volver a acordarse, pero el que recibe, nunca debe olvidar.
Hablo de la gente de nuevo cuño.
Una madre de su hijo nunca se muerde hasta el hueso.
Por el árbol se conoce el fruto.
Cacarear y no poner, si malo en la gallina, peor en la mujer.
Del hombre bruto, no sale ningún fruto.
No hay manjar que no empalague, ni vicio que no enfade.
Más vale un "por si acaso", que un "que pensaran".
Gallina que canta ha puesto un huevo
La mariposa nocturna se precipita al fuego.
Paga el puerco lo que hizo el perro.
Si tú entiendes, las cosas son como son; si tú no entiendes, las cosas son tal como son.
Siembra melones y recogerás melones; siembra habas y recogerás habas.
Garganta de aduladores, sepulcro abierto
Más vale dejar a los enemigos que pedir a los amigos.
Favorecer a quien no lo ha de estimar es como echar agua al mar.
El amor entiende todos los idiomas
Cuídate/líbrate del agua mansa que de la brava me cuido/libro yo.
Quitar la leña debajo de la caldera.
Hombre narigudo, ingenio agudo.
Un paso en falso se hace deplorar toda la vida.
El triunfo de los crueles es breve
El hablar es plata y el callar es oro.
A una bella muchacha nunca le falta enamorado.
Si un hombre tiene hambre no le des un pez, enséñale a pescar.
Otros tiempos, otros modos.
Hoy robas un huevo, mañana robas un buey.
El servil es tu enemigo, tu amigo debatirá contigo.
Preferir ser jade en añicos antes que una teja entera.
Una espina en el ojo.
En tiempos de hambruna, batatas no tienen la piel.
Más fea que un carro por debajo.
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
Cuando no está preso lo andan buscando.
Idiota y tozudo, no hay mejor burro.
Para sabio Salomón.
Mostacho gacho, señal de borracho.
Yo le puedo dar de comer, pero hambre no le puedo dar.
¿Quién decide cuando los médicos no se ponen de acuerdo?
Abominable es el hombre que hace mal uso de su tiempo
El diablo es puerco.
Me juzgaba desgraciado por la falta de zapatos, hasta que vi a un hombre que no tenía pies.
Alábate, polla, que has puesto un huevo, y ese, huero.
El hambre es el mejor cocinero.
Intenta reunir en tu casa numerosos amigos antes que manadas de bueyes
El que dice lo que no debe, oye lo que no quiere.
El hombre sabio es aquel que busca instruirse con todos los hombres; el hombre fuerte, aquel que sabe quebrar sus deseos; el hombre rico, aquel que se contenta con su suerte, y el hombre honrado, aquel que honra a los demás.
Locura es dar consejos a un enemigo; pero más locura todavía es tomarlos de él.