Lecho y pan tener seguros, aún cuando sean algo duros.
Nadie diga: de esta agua no beberé, por turbia que esté.
Ninguno pierde jugando lo que gano cavando.
No compres de quien compró; compra de quien heredó, que no sabe lo que costó.
A ninguno le hiede su mierda sino la ajena.
Olla todos los días, a un santo cansaría.
Si con el pensamiento se caminara, ¡cuantas horas el día contigo estara!
Casa hecha, bolsa deshecha.
Fiesta sin comida, no es fiesta cumplida.
Los hijos de Verdolé, que le enseñan a su padre a joder.
Hay mejores peces en el mar de los que se hayan podido pescar hasta ahora.
Del amor al odio, solo hay un paso.
El cura de la aldea, por él venga lo que desea: que mucha gente se muera.
En otoño y en invierno, tiemble el enfermo.
El yerro del médico, la tierra le tapa; el del letrado, el dinero le sana.
El necio hace al fin lo que el discreto al principio.
Cartas que deprisa se escribieron, mil disgustos dieron.
Mujer graciosa, vale más que hermosa.
Burro harón, hacia el pesebre es trotón.
Escribir es un placer secreto y pecaminoso
Hombre de dos caras, arredro vaya.
Hombría y machismo, no son lo mismo.
Soy el castigo de Dios, si no hubieses cometido grandes pecados, Dios no habría enviado un castigo como yo sobre ti
Quien baila y canta, su pena espanta.
Para el avaro, todo es caro.
El que da lo que tiene antes de la muerte merece que le den con un canto en los dientes.
La fuerza no es un remedio
Hasta el peor papel tiene necesidad de ser bien interpretado.
Hacerse el ignorante para chupar manteca.
Por San Raimundo, viene la golondrina del otro mundo.
A quien viene por donde no debiera venir, no viene a lo que dice.
Al erizo, Dios le hizo.
Más lo quiero para mis dientes que para mis parientes.
Una cosa es el amor y el negocio es otra cosa.
Casamientos de parientes tienen mil inconvenientes.
A ningún tonto le amarga un dulce.
Cada cual en su madriguera sabe más que el que viene de fuera.
En casa con hombres y sin vino, todo anda mohíno.
Del bueno se abusa y al malo se le atusa.
Los que de veras buscan a Dios, dentro de los santuarios se ahogan.
A consejo de ruin, campana de madera.
Al amigo que en apuro está, no mañana, sino ya.
A los bienes y a los males, la muerte los hace iguales.
Rico es el que nada desea y el que nada debe.
Si el jade no es pulido (labrado), resulta inútil.
Trabajar el campo es duro, pero más dura es el hambre.
Dos hambrientos a un pan, mal trato le dan.
Lágrimas Las del heredero son risas encubiertas.
Dar a la tierra el grano, para que retorne la mazorca.
Más vale riqueza de corazón que riqueza de posesión.