Si lo piensas, decídelo. Si lo decidiste, no lo pienses.
A caracoles picantes, vino abundante.
No muerdas la mano que te da de comer.
La confianza da asco
Con el metro que midas, te medirán.
Las palabras no cuestan plata.
El que calla, otorga.
Zapatero a tus zapatos.
Mejor una palabra que serene a quien la escucha que mil versos absurdos.
Sigue los impulsos de tu corazón
A quien te engañó una vez, jamás le has de creer.
Todos los extremos son malos.
Perro que ladra no muerde. (Mientras ladra)
No amamos a una mujer por lo que dice, amamos lo que dice porque la amamos.
Dinero sin caridad, es pobreza de verdad.
A las personas recién se las valora cuando se las pierde.
Quien más ama más gasta; quien mucho acumula mucho pierde
¿Así que no te gusta la sopa?, dos platos.
La noticia mala llega volando, la buena, cojeando.
¿Qué, es que no se lo comieron anoche?
Nadie apalea a un perro muerto.
El tono afectuoso cautiva el oido.
El amor tira más que una yunta de bueyes.
El amor entra con cantos y sale con llantos.
Refranes que no sean verdaderos, y Febreros que no sean locos, pocos.
A días claros, oscuros nublados.
Calavera no chilla. (El que disfruta la noche no se debe quejar que tenga sueño)
El que da lo que tiene a pedir se atiene.
No le escribas a tu mejor amigo, lo que puede saber tu peor enemigo.
Pregunta al hombre con experiencia, no al hombre con estudios.
Después de un gustazo, un trancazo.
Desee bien, sea bueno.
Hombre que anda con lobos, aprende a aullar.
Carajadas de San Lucas, pendejadas de San Juan.
El zorro que come gallinas cuando ve el gallinero suspira.
No me dijeron perro, pero me tiraron el hueso.
El tonto ni de Dios goza.
Se tragó el mate con bombilla y todo.
Manden unos, manden otros, los tontos siempre nosotros.
Razones de "dice que", "pero" y "si no" no valen un comino.
Más vale ver una sola vez que oír cien veces.
Los azotes duelen según el tamaño del culo.
Las palabras de oro van a menudo seguidas de actos de plomo.
Al nopal solo se le arriman cuando tiene tunas
Haz lo que haces.
Nadie aprende por cabeza ajena.
Creerse el papá de los helados.
Llorar (el gato) la muerte del ratón.
Hablando a largo plazo muertos estamos todos.
Bien te quiero, bien te quiero, mas no te doy mi dinero.