A quien Dios quiere bien, la perra le pare lechones.
A un fresco, un cuesco.
No se toman truchas a bragas enjutas.
Cuando estás solo contigo mismo no puedes mentir.
Sábados a llover, viejas a beber, putas a putecer.
Alegrías secretas, candela muerta.
Pan y vino, un año tuyo, y otro, de tu vecino.
A la orilla del río te espero, galapaguero.
Las grandes obras de las instituciones las sueñan los santos locos, las realizan los luchadores natos, las aprovechan los felices cuerdos y las critican los inútiles crónicos.
Dame dineros y no consejos.
Dios me guarde de mis amigos, que de mis enemigos ya me cuido yo.
Suegra, ni de caramelo.
Con dinero en bolsillo, buen jamón y cochinillo.
Garbanzos y judías, hacen buena compañía.
Amigo de muchos, amigo de ninguno.
Buena es la linde entre hermanos.
La mujer llora antes del matrimonio, el hombre después.
Donde uno piensa, otro sueña.
Hoy por ti, mañana por mí
Si no tienes nada agradable que decir, no digas nada.
Cada cosa son dos cosas, cuando no son veinte cosas.
Quien cerca halla, cerca calla.
Casado delgado y fraile tripón, ambos cumplen su obligación.
Antes de contar, escribe, y antes de firmar, recibe.
¡Una sopa de tu propio chocolate!.
Dinero de canto, se va rodando.
El que no tiene buey ni cabra, toda la noche ara.
A quien viene por donde no debiera venir, no viene a lo que dice.
La ciencia avanza a pasos, no a saltos
El Dios (el hombre divino) está siempre en los éxitos, y el hombre (terreno) en sus fracasos.
Lo ajeno más que lo propio parece bueno.
La paciencia es amarga, pero produce un dulce fruto.
A hombre de dos caras, hombre de buena espalda.
Donde las leyes flaquean, los pillos se pavonean.
El que nace capacho, muere serón.
Chancla que yo tiro, no la vuelvo a recoger.
Cuando vivía, ¡que ya se muera!; cuando murió, ¡qué bueno era!.
El bien que hicimos en la víspera es el que nos trae la felicidad por la mañana...
La mujer lunarosa, de suyo es hermosa.
Buen pedidor, mal dador.
Vino y amores, de viejo los mejores.
Cada uno tiene sus gustos; por eso hay ferias.
Muchos pocos hacen un mucho; muchos granos de arena forman una pagoda.
Araña ¿quién te arañó? Otra araña como yo.
Más come la vaca en una lenguada que la oveja en toda la jornada.
Para bien hablar, antes bien pensar.
Cartas cantan.
En la tierra de calvos, los pelones son trenzudos.
Detrás de un hombre capaz hay siempre otro hombre capaz.
Piden de comer, piden de beber, afilan el diente, enjugan el vientre y ponen las mejillas coloradas: éstas son las cinco virtudes de las tostadas.