A Salamanca, putas, que llega San Lucas
Nuestros padres, a pulgadas, y nosotros, a brazadas.
El casado casa quiere.
A un bagazo, poco caso.
Tenga yo salud, y dinero quien lo quisiere.
Vale más buena cara que un montón de halagos
Dame Dios marido rico, aunque sea un borrico.
La mujer compuesta grita al marido de otra puerta.
Secreto dicho a mujer muy pronto se ha de saber.
Si no quieres que se sepa, no lo hagas.
La esposa, siempre parca, no debe serlo con el marido
El buey a la rueda, y la vaca a la puchera.
El corazón de un niño: espera lo que desea.
El que miente es adorado, el que dice la verdad, ahorcado.
Las tareas de un elefante nunca son demasiado pesadas para él.
Te paso la pala diego
El que bien vive, harto letrado es.
Fondo salido, novio perdido ó solicito marido.
El silencio no ha sido jamás escrito.
Más vale un "toma" que dos "te daré".
La oración de los rectos en su gozo.
Ríete de lo de aquí abajo y manda el mundo al carajo.
Cuando llega la noche, el miedo se tiende a la puerta, y cuando llega el día, se marcha a las colinas.
Guay de gachas, a tal hora comidas y con punta de alfiler.
Hijo solo, hijo bobo.
Las palabras solo son buenas cuando van acompañadas de las obras.
En las horas de trabajo, los amigos al carajo.
El niño regalado, siempre esta enojado.
Gentes hay de mucho tono, que producen Solo abono.
Entre dos que se quieren con uno que coma basta [y ese que sea yo].
Es una locura amar, a menos de que se ame con locura.
Échalas del tuyo que con el aire no se oye.
La lluvia moja las manchas del leopardo pero no se las quita.
Me lamentaba de no tener mejores zapatos hasta que vi un hombre que no tenía pies.
A cavador perucho, si le dieres algo, que no sea mucho.
Con persona de pelo panojo, mucho ojo.
La adoración es una admiración trascendental
Madruga y verás; busca y hallarás.
En la desgracia habita la felicidad y en la felicidad se oculta la desgracia.
Por numerosos que puedan ser los meandros del río, acabará por ir a parar al mar.
Mujer, Huerta y Molina, piden uso de continuou.
Quien no enseña a su hijo un arte útil, le enseña a robar.
Ve tu camino para no tropezar.
Amistad entre desiguales, poco dura y menos vale.
A veces los buenos nadadores se ahogan, y los mejores jinetes caen del caballo.
Guay del malo y de su día malo.
Cada puta hile y devane y el rufián que aspe.
Ojos dulces y apacibles, pero hay cosas más tangibles.
Del viejo el consejo.