A grandes beneficios, mayores riesgos.
Amigos y compadres búscalos entre tus iguales.
Dios nos ha creado hermanos pero nos ha dado monederos separados.
Los pensamientos no tienen fronteras
Hermano ayuda y cuñado acuña.
El bien y el mal andan revueltos en un costal.
El que mucho habla, poco acierta.
Maridos que lejos se ausentan, cornamentan.
Habla bien de alguien y te hará quedar mal.
Nadie se baña dos veces en el mismo río, pues siempre es otro río y otra persona.
Charlar y no hacer, cacarear la gallina y no poner.
En casa del pobre, todos riñen y todos tienen razón.
Hay que guardarse bien de un agua silenciosa, de un perro silencioso y de un enemigo silencioso.
Se pilla al mentiroso, antes que al cojo.
La virtud en sí es un premio
Al mal dar, tabaquear.
Alabaos, coles, que hay nabos en la olla.
Saber callar es una prueba de sabiduría que buscan pocos hombres.
A gallego pedidor, castellano tenedor.
El futuro pertenece a los que se preparan para él.
Del todo no muere el que deja por donde se le recuerde.
Santo que mea, maldito sea.
Un pie calzado y otro descalzo
Por San Martino, mata el pobre su cochino.
Ni amigo burgalés, ni cuchillo cordobés.
Desconfiad de la mujer que habla de su virtud y del hombre que habla de su honestidad.
Acarrear leña para apagar un incendio.
Ayudar a las mujeres es ayudarse a sí mismo.
Dios repudia al que falsea las palabras; su gran abominación es el pendenciero de vientre.
Que nadie le diga lo que tiene que hacer a alguien que ya ha decidido cuál debe ser su destino.
Caballo manso, tira a malo; mujer coqueta tira a puta; hombre bueno tira a pendejo.
Sucede en un instante lo que no sucede en un año
Si quieres ganarte un enemigo, presta dinero a un amigo
Dos fuentes, dos ríos.
Por Navidad, sol, por Pascua, carbón.
No hay alegría sin aburrimiento
Mi alma a Dios, mi vida al rey, mi corazón a la dama.
Siempre el que más habla es el que tiene menos que decir.
Más vale feo y bueno que guapo y perverso.
Un hombre puede valer cientos y cientos pueden no valer un hombre.
¡Qué bella flor el laurel rosa! y ¡qué amargo es el laurel rosa!.
Hay tres cosas que no se pueden ocultar: el humo, el amor y un camellero con su camello por el desierto.
Río cruzado, santo olvidado.
Haber muchos cocos por pelar.
Boca cerrada y ojo abierto, no hizo jamás un desconcierto.
Yo por ti, tú por otro, y no por mí.
Cuídate del amigo al que has ofendido
Más quiero cardos en paz, que no salsa de agraz.
Dicen y dirán que la pega, no es gavilán.
Pan con pan comida de tontos.