Harto desatina quien a los sesenta años no adivina.
Perro que ladra, guarda la casa.
La libertad es un lujo que no todos se pueden permitir
Poco se gana hilando pero menos mirando.
Para bien morir, bien vivir.
Favor de señores y temporal de Febrero, poco duraderos.
Las tres cosas más dificiles de esta vida son: guardar un secreto, perdonar un agravio y aprovechar el tiempo.
Cuando no hay blanditas, le entramos a las duras.
Por los cuernos se agarra el toro.
Ir despacio es de Dios; ir rápido es del diablo.
Canas y armas vencen las batallas.
Lo que en los libros no está, la vida te enseñará.
Hablar de virtud es poco; practicarla es el todo.
Cuando la vieja se remoza, andar ligera debe la moza.
Encomienda sin renta, a su dueño no sustenta.
Las manos del oficial envueltas en cendal.
A gran hambre no hay pan malo, ni duro ni bazo.
Agua que corre, nunca mal coge.
El que no arriesga no gana.
La felicidad dura un minuto; la infelicidad el resto de tu vida
Mediando el dinero entre dos amigos, los hace enemigos.
Lo que no quiere el hortelano le produce la huerta.
El sentido común es, el menos común que ves.
Quien ruega al villano, ruega en vano.
A buen señor, buena demanda.
El que no puede tañer arpa, tañe flauta.
Saber más que Merlín.
Arreboles al oriente, agua amaneciente.
El que fía o promete, en deudas se mete.
A mal dar, apretar el culo contra el sitial.
Buey hermoso, no es para trabajo.
Para coger peces, hay que mojarse el culo.
El venido es preferido, que el ausentado pronto es olvidado.
Llevar las cosas por rigor, no es lo mejor.
Al que no fuma ni bebe vino, le huele la boca a niño.
Tres días hay en el año que se llena bien la panza: el santo, el cumpleaños y el día de la matanza.
Agua esperé y tarde sembré, sabe Dios lo que recogeré.
Casa que al amanecer no está abierta, es colmena muerta.
Hay que engordar al cochino, para sacar buen tocino.
Gusto secreto, no es gusto entero.
A mamar, todos nacen sabiendo.
¿Qué ve el ciego aunque se le ponga una lámpara en la mano?
Ron, ron; tras la capa te andan.
Bolsa llena, quita las penas.
Yemas de Abril, pocas al barril.
La esposa ideal es la que es fiel, pero intenta ser tan bella y amable como si no lo fuese
El hambriento, por sorber algo, sorbe el viento.
El que manda, no se equivoca, y si se equivoca, vuelve a mandar.
Dios no da alas a las culebras; porque volando pican.
Antes de poner en duda el buen juicio de tu mujer, fíjate con quien se ha casado ella.