El oro legítimo no teme al fuego.
Dama tocada, dama jugada.
De Marzo a la mitad, la golondrina viene y el tordo se va.
Entre hermanos, dos testigos y un notario.
Los jovenes ricos, saben el precio de todo, pero el valor de nada.
Tanto ganado, tanto gastado.
Arreboles al ocaso, a la mañana el cielo raso.
Por San Mateo, tanto veo como no veo.
Leer y no entender es como cazar y no coger.
Más fácil entra un camello por el ojo de una aguja, que un rico entre al reino de los cielos.
Niebla en alto, lluvias en bajo.
Olla remecida u olla bien cocida.
El que sabe, sabe y el que no aprende.
Lo que abunda no daña.
Julio calorero, llena bodega y granero.
Aguadito para que rinda y saladito para que alcance.
Los hijos son lo que la madre quiere.
Ni te abatas por pobreza, ni te ensalces por riqueza.
No paga los platos rotos, pero arma los alborotos.
Las leyes van, a donde quieren los reyes.
Tres pies para un banco y el banco cojo.
El que ganó y calló, hizo lo que debió.
A quien mal vive, su miedo le sigue.
En mi casa, yo me soy rey y yo me soy Papa.
Cuando el jefe manda bien, huelgan las preguntas.
El año bueno, el grano es hecho; el año malo, la paja es grano.
Quien no tiene papo, no es guapo.
Zapatero solíades ser; volveos a vuestro menester.
El gusto se rompe en géneros.
Por San Lucas, bien saben las uvas.
Variante: Ver para creer y para no errar, tocar.
Caballo que alcanza, pasar querría.
El hombre sin amigos es como la mano derecha sin la izquierda
En septiembre cosecha y no siembres.
El hombre a los treinta, o vive o revienta.
Guerra, peste y carestía andan siempre en compañía.
Gracias que hacen pero no la ven.
Divide y vencerás.
Para torear y casarse hay que arrimarse.
El amor no respeta a nadie
Peores nalgas tiene mi suegra.
No hay quien escupa al cielo que a la cara no le caiga.
Casa en que no hay un viejo, no vale un arvejo.
Agua en cesto se acaba presto.
Comida que escasea, bien se saborea.
Lleva la burra la carga, más no la sobrecarga.
Llegada la ocasión, el más amigo, el más ladrón.
Si andas por el camino extraño, no te alces mucho el sayo.
Quien a mano ajena espera, mal yanta y peor cena.
Alegría, belleza cría.