No hay quien escupa al cielo que a la cara no le caiga.
Las desgracias no vienen solas.
Si andas por el camino extraño, no te alces mucho el sayo.
Quien a mano ajena espera, mal yanta y peor cena.
El cebo es el que engaña, que no el pescador ni la caña.
Médicos y abogados, Dios nos libre del más afamado.
Ruin señor, cría ruin servidor.
El dinero tiene más de un gozar, saberlo ganar y saberlo gastar.
Guarda pan para Mayo y leña para todo el año.
Si se ama una cosa y se la ve con los ojos del corazón, se olvidará su fealdad
Año bisiesto, hambre en el cesto.
Hacer un hoyo para tapar otro, es obra de loco.
El más abusado se ahoga en el vado.
Al marido, amarle como amigo, y temerle como enemigo.
El solo decir te quiero, no logra amor duradero.
Casóse con gata por amor a la plata, gastóse la plata, quedóse la gata.
Un día de obra, un mes de escoba.
El arco al poniente, desunce los bueyes y vente.
La compañía en la miseria hace a ésta más
Al calvo pelón como al niño cagón.
Caja que tuvo alcanfor, quédale el olor.
Cada cosa tiene su precio.
Ni siquiera un dios puede cambiar en derrota la victoria de quien se ha vencido a sí mismo.
Casar y descasar, muy despacio se ha de pensar.
Algo bueno trae la adversidad consigo; que ahuyenta a los falsos amigos.
La manera de ver la luz divina es apagar tu propia vela.
Aquel es tu amigo, el que te quita el ruido.
"Los inviernos en Burgos, y los veranos en Sevilla", decía Doña Isabel, la gran reina de Castilla.
Conejo viejo mudado de caño, no dura un año.
El qu'es comedido, come de lo qu'está escondido.
Un vaso de vino añejo da alegría, fuerza y buen consejo.
Es como tener un tío en Alcalá, que ni tienes tío, ni tienes na.
Abogadito nuevo, perdido el pleito.
No hay duelo sin consuelo.
Bala que zumba, no mata.
La bendición del Señor trae riquezas, y nada se gana con preocuparse.
Mas vale una trucha en el caldero que un salmón en el mar.
Para cruzar un río y dar dinero, nunca seas el primero.
No hay mejor amigo que un peso duro en el bolsillo.
Los pájaros, tirándole a las escopetas.
Al potro que le alabe otro.
Casamiento sin engaños uno cada diez años.
De cielos abajo, cada uno come de su trabajo.
El cierto amigo, en la cosa incierta se conoce.
Antes de que acabes, no te alabes.
Hay que poner tierra de por medio.
El ruin muere en su tierra; el hazañoso lejos de ella.
De padres asientos, hijos taburetes.
Ajo dulce no hay.
Hoy en día, ya no respeta, ni el pájao a la escopeta.