No hay mandado como el que hace el mismo amo.
Pa' todo hay fetiche.
Como vives, juzgas.
La flor caída no vuelve a la planta
Cuando el río suena, agua lleva.
Dios ayuda al que mucho madruga.
Secreto de tres, secreto no es.
Ni amor forzado, ni zapato apretado.
El que de joven no es acucioso, llegado a viejo en vano se lamentará.
Mirad vuestros duelos y dejad los ajenos.
El café, en taza, y los toreros, en la plaza.
Yo me atraco de jamón, y el envidioso sufre la indigestión.
Albricias, madre, que pregonan a mi padre.
Sin padrino no se hace ni el milagro del Santo Cucarro, que con agua y tierra hacía barro.
Se alegraron con tu nacimiento, tú llorabas; vive de manera que puedas jusgarte realizado en el momento de tu muerte, pra ver llorar a los otros.
A hombre de dos caras, rayo que lo parta.
Quien en una piedra dos veces tropieza, justo es que se rompa la cabeza.
No me gusta el chisme pero me entretiene.
Si eres yunque, aguanta como yunque; si eres maza, hiere como maza.
El que nísperos come y bebe cerveza, espárragos chupa y besa a una vieja, ni come, ni bebe, ni chupa ni besa.
¡Ay, caderas hartas de parir, y ninguna de mi marido malogrado!.
En Mayo, leche y miel hacen al niño doncel.
Amigo que no da, poco me importa ya.
Pocos llevan al santo y muchos lo arrastran.
Lleva siempre tu camino y no mires nunca el de tu vecino.
Ijurra, ¡no hay que apurar la burra!.
El hipo, en el niño para vivir, en el viejo para morir.
Eres lo que comes.
Las únicas cuerdas que producen libertad son aquellas de las que surge música.
El viento solo es bueno para hacer funcionar los barcos y los molinos
No es cierto que la gente deje de perseguir sus sueños porque envejece, más bien envejece cuando deja de perseguir sus sueños.
Donde hubo pan migajas quedan.
El amor no se mendiga, se merece.
La mujer y la gallina, por andar se pierden aína.
Cuando llueve en Agosto, llueve miel y llueve mosto.
Quien se mete a maromero, se puede romper el cuero.
No creas al que de la feria viene, sino al que ella vuelve.
Caldo de gallina, a los muertos resucita.
Cuenta treinta y tres antes de decir, y noventa y nueve antes de escribir.
Pan de boda, duro a las pocas horas.
El beber es hidalgo, y el comer es villano.
Por Santa Ana no hay borrica mala y por Santiago no hay mal caballo.
Amor y señorío, no quieren compañía.
Si vas para volver, no vayas.
Si marzo no ha pasado, no hables mal de lo sembrado.
A quien no quiere caldo, tres tazas y la última rebosando.
A caballo de alquiler: mucha carga y mal comer.
De familia y trastos viejos, pocos y lejos.
Con la mujer y el dinero no te burles, compañero.
Cada día olla, amarga el caldo.