Juntársele a alguien el cielo con la tierra.
La sangre del pobre el rico se la come.
¿Quién dijo miedo?. Y huyó al sonar un pedo.
Coge una abeja amablemente y aprenderás las limitaciones de la amabilidad.
De lo bendito, poquito.
A la que bien baila, con poco son le basta.
Mejor no empezar algo que no acabarlo.
No las tiene Rodrigo todas consigo.
En gran río, gran pez, más ahógase alguna vez.
Ni pidas a quien pidio, ni sirvas a quien sirvio.
Quien acomete vence.
En la felicidad razón, en la infelicidad paciencia
Ni sirvas a quien sirvió, ni pidas a quien pidió.
Quien más tiene, más quiere.
La primera vez que me engañes, será culpa tuya; la segunda vez, la culpa será mía.
Tu eres tu propia barrera; sáltala desde dentro
La cabra coja, junto a la casa trota.
Buena razón quita cuestión.
Afeminados espíritus engendra la avaricia.
Gatos y mujeres, en casa; hombres y perros, en la plaza.
Al maestro, cuchillada presto.
Aprendiz de muchos oficios, maestro de maldita cosa.
Maestre por maestre, seálo éste.
A la mujer y al mulo, en el culo.
Pan, vino y ajo crudo, y verás quien es cada uno.
Yo que callo, piedras apaño.
Cuando salen los lagartos, corren los regatos.
Aborrece y serás aborrecido; quiere con amor de verdad y serás correspondido.
Lo fino y bonito, es siempre chiquito.
Ni bonita que admire, ni fea que espante.
Interesa a veces que tres y tres sean siete.
El llanto sobre el difunto.
El hombre no puede saltar fuera de su sombra.
Quien boca tiene a Roma va.
Nadie quiera de lo ajeno más de lo que quisiera el dueño.
A calza corta, agujeta larga.
Mal te quiere quien siempre te alaba y nunca te reprende.
Agua de por mayo, pan para todo el año.
Al confesor y al abogado, no les tengas engañados.
No tuve ningún lugar donde esconderme del trueno, así que ya no le temo
El juez injusto, colgado de un saúco.
Una mentira bien echada, vale mucho y no cuesta nada.
La viña y el potro, criélos otro.
El que da lo que tiene antes de la muerte merece que le den con un canto en los dientes.
Cuando hay amor nos podemos acostar sobre el filo de una espada, cuando no nos amamos incluso una cama enorme no basta
Dámela morena y graciosa, y no blanca y sosa.
Como me crecieron los favores, me crecieron los dolores.
La mierda cuando la puyan hiede.
Si encuentras una gran deuda contra un pobre, divídela en tres partes: perdona dos y mantén una.
Cuando la culebra canta, señal de agua.