La mujer maluca abajo tiene el azúcar.
O todos moros o todos cristianos.
Muy bien conoce la rama, el mico que la encarama.
La voz del culo no admite remedio ni disimulo.
No hay mejor vecina que tu cocina.
Casa de concejo, pajar de viejo.
A fuer del Potro, un maravedí da otro.
Juramentos de amor se los lleva el viento.
Si a tu vecino quieres mal, mete las cabras en su olivar.
Para lo malo, de peña; para lo bueno, de cera.
Madeja enredada: quien te madejó, ¿por qué no te devanó?.
Al mal tiempo, buen paraguas.
Los gitanos no quieren a sus hijos con buenos principios.
El poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente.
Ninguno por ser querido se esfuerce, que a veces lo torcido se destuerce.
Cada cual ama a su igual y siente su bien y su mal.
Haber sido "toriao" en muchas plazas.
El que por su gusto muere ni camposanto merece.
Al queso y a la mujer, de vez en vez.
Cerezas y mentiras, unas de otras tiran.
El cerdo no sueña con rosas, sino con bellotas.
Hay que sonreír antes de ser felices, a menos que se quiera morir sin haber sonreído nunca
El que come y canta, tiene los enemigos en la garganta.
La única razón por la que el universo es infinitamente grande, es por que el ser humano es infinitamente pequeño.
La que de alto hila, el huso la cae y el culo la pía.
Cada cosa a su tiempo, los nabos en Adviento y las cerezas en habiendo.
El que a la tienda va y viene, dos casas mantiene.
Principio quieren las cosas.
Si escuchas a ambas partes, se hará en ti la luz; si escuchas a una sola, permanecerás en las tinieblas.
La taleguilla de la sal, mala de sustentar.
Con nieve en enero, no hay año fulero.
Ni al caballo corredor, ni al hombre rifador dura mucho el honor.
Mal su bolsa defiende quien al fiado vende.
El mucho joder "excompone" el cuerpo.
Mientras hay unos que madrugan, hay otros que no se acuestan.
Chocolate y agua fría, cagalera a mediodía.
Que convenga, que no convenga, Dios quiere que todos tengan.
Las cosas más importantes de la vida no son cosas.
Quien un mal habito adquiere, esclavo de el vive y muere.
De ambos ha sido el acertar; tú al pedir, yo al no dar.
Buena muerte es buena suerte.
Ni fea que espante, ni hermosa que mate.
El perezoso que acaba de comerse una banana, pregunta: ¿Puede plantarse la piel?
Mujeres y Palomas, aunque salgan con gemidos, vuelven a sus nidos.
A dos días buenos, cientos de duelos.
La luna camina despacio pero atraviesa el mundo.
Variante: Dos que se acuestan en el mismo colchón acaban siendo de la misma condición.
Lo de balde es caro.
A caballo brioso toca: o frenarlo o se desboca.
Yo soy feliz, dijo. Naturalmente, se trataba de un necio.