Sirve a señor noble, aunque sea pobre.
Tengo el pie al Herrera, y veremos del pie que cojeamos.
Cuando en septiembre acabes de vendimiar, enseguida ponte a sembrar.
El desdichado va por agua al río, y encuentra el cauce vacío.
A la mal casada, déla Dios placer, que la bien casada no lo ha menester.
Quien limpia su caballo no es lacayo.
Buena es la pelea ganada, pero es mejor la evitada.
Estudiante sin blanca, de criado de un estudiante rico va a Salamanca.
Aunque los dos son de barro, no el lo mismo bacín que jarro.
Hacer de su capa un sayo.
El que tiene bien y su mal escoge, de lo que le venga no se enoje.
Oye los consejos de todo el mundo, y sigue el tuyo.
El heroísmo está en la paciencia de un momento.
El asunto de la jodienda no tiene enmienda.
Bebe para olvidar, pero no te olvides de pagar.
Mejor es una medida que el Dios te conceda, que cinco mil logradas sin legalidad.
El que de servilleta llega a mantel, Dios nos libre de él.
Quiere como si hubieras de aborrecer y aborrece como si hubieras de querer.
A gana de comer, no hay mal pan.
De broma en broma, la verdad se asoma.
Bocadito regular, que se pueda rodear.
La mejor carga que puede llevar un hombre es demasiado sentido común; la peor, demasiada bebida.
Quien no da nudo, pierde punto.
En casa del albañil, goteras mil.
Los oídos no sirven de nada a un cerebro ciego.
Una manzana no cae lejos de su árbol.
Alfayate que no hurta, poco medra con la aguja.
Por Abril duérmese el mozo ruin, y por Mayo el mozo y el amo.
Cuando fueres a la venta, la ventera sea tu parienta.
Buen buey no pisa mata, y si pisa no mata.
No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes, pero tampoco sabes lo que te has estado perdiendo hasta que lo encuentras.
Hay dos cosas por las cuales un hombre, no debe enojarse: Lo que puede remediarse y lo que no puede remediarse.
No es lo mismo oír que escuchar.
Sospechar y temer, enemigos del placer.
El que tal ha padecido, ése se compadece del doliente y del herido.
Avellana vana, rompe los dientes y no quita la gana.
Ni aún al Diablo ha de temer quien no teme a una mujer.
Cuando suena el tiro, ya la bala ha salido.
No hay peor pagador que el que no niega la deuda.
Si la mozuela fuere loca, mueve las manos y calla la boca.
Contra un padre no hay razón.
El pan ya comido enseguida se olvida.
El que duerme con niños amanece mojado.
La suerte nunca da, solo presta.
Nunca falta un pelo en la sopa.
Si por bueno te tienes, haz lo que debes.
La memoria de los justos es una bendición, pero la fama de los malvados será pasto de los gusanos.
Buey viejo mal tira, pero bien guía.
A mala cama, buen sueño.
Lo prestado, ni agradecido ni pagado.