La verdadera grandeza no renuncia a la amabilidad.
No rías tanto; que la mucha risa acaba en llanto.
A quien tiene malas pulgas, no le vayas con burlas.
Cuando la zorra anda a caza de grillos, no hay para ella ni para sus hijos.
Limosno con escopeta no logra mucha peseta.
Esto tiene más tiras que el calzoncillo de Jesucristo.
Ya que no eres casto, sé cauto.
Unas veces riendo y otras llorando, vamos pasando.
Higos y nueces no se comen juntos todas las veces.
El más eficaz remedio, contra el guache: guache y medio.
Madruga y verás, trabaja y habrás.
Rey en mi casa soy, y a donde no me llaman, no voy.
El demonio no duerme.
Cuando te vayas a casar, manda a los amigos a otro lugar.
Año de piedras no es mal año; pero pobre del que le toca.
Lágrimas de viuda, poco duran.
Ajo, cebolla, y limón, y déjate de inyección.
El sabio siempre quiere aprender; el ignorante siempre quiere enseñar.
La mentira de un niño es como un pez muerto, siempre sale a la superficie.
Al triste, el puñado de trigo se le vuelve alpiste.
El que no tranza no avanza.
Adivina quien te ha dado; tu enemigo se ha acercado.
Hay de todo en la viña del Señor.
La enjalma no se da cuenta, en donde al burro le asienta.
El humo al suelo, agua en el cielo.
La mujer y la escopeta, en casa déjalas quietas.
Si de la tierra naciste y a la tierra has de volver, ese orgullo, ¿por qué?
Papel, testigo fiel.
Bragueta abierta pájaro muerto.
A la gallina apriétale el puño y apretarte va el culo.
Los grandes talentos son calmados en la prosperidad y callados en la adversidad.
La mula reparando y le avientas el sombrero.
Reniego de bacín de oro em que he de escupir sangre.
A gran prisa, gran vagar.
Donde no hubo dolor, no hay caridad ni amor.
Imite y supere el envidioso al envidiado; más que él será elogiado.
Pregunta lo que no sepas y pasarás por tonto unos minutos; no lo preguntes, y serás tonto la vida entera.
Mamar del Estado sin sentido y sin razón.
Los favores de familia, no se pagan en toda la vida.
Quien sabe ceder, sabe vencer.
Para mal casar, mejor nunca maridar.
También los secretarios echan borrones.
Diligencia vale más que ciencia.
Una copa a las once, son once a la una.
Si la serpiente oyera y el escorpión viera, no habría hombre que al campo saliera.
No puedes evitar que el pájaro de la tristeza vuele sobre tu cabeza, pero sí puedes evitar que anide en tu cabellera.
Date a deseo y olerás a poleo.
Quien hace, aplace.
Al hombre de trato llano, gusta darle la mano.
Ratón que no sabe más que un horado, presto es cazado.