Gran dolor es tener poca carne y mucho asador.
Madre dispuesta, hija vaga.
Bailar sin son, o es estar loco, o enorme afición.
Los defectos son como los olores: los nota más la persona de al lado que el que los lleva
Dios acude siempre a la mayor necesidad.
En tanto que la flor cae amorosa, el arroyo corre impasible.
Más fácil entra un camello por el ojo de una aguja, que un rico entre al reino de los cielos.
El plato de la mesa ajena se antoja más que el propio.
Échate este trompo a la uña.
A quien no tiene padre ni madre, Dios le vale.
Este si que se llevo el santo y hasta las limosnas.
Entre dos muelas cordales nunca metas tus pulgares.
Harás quesos mil en el mes de Abril.
Zanahorias y nabos, primos hermanos.
Al viejo se le cae el diente pero no la simiente.
¿Por qué nos quejamos de que un árbol salga torcido cuando, en nuestras calles hay personas torcidas?
Esto vale lo que un ojo de la cara.
Aceitunas y pan, y queso eso tiene la corte en peso.
Donde pan comes migas quedan.
Yegua que no has de montar, de tu paja ni catar.
Casa cerrada, casa arruinada.
Besa al perro en la boca hasta que consigas lo que quieres
Palos con gusto no duelen.
La cosa más baladí, para algo puede servir.
Viejo con moza, mal retoza.
Al perro más desmedrado dan el mejor bocado.
Por agarar una silla, el político promete villas y castilla.
El agradecido demuestra ser bien nacido.
San Antón mete las mozas en un rincón y San Sebastián las saca a pasear.
El letrado y la paciencia ganan la sentencia.
Toda alegría está destinada al que tiene el corazón contento: para quien lleva siempre sombrero el cielo está lleno de sombra
En casa del rico, el vinagre se vuelve vino.
El mejor cazador, miente más que caza.
Lo que me debe Juan no me lo puede pagar; pero si se muriera, menos pudiera.
Incluso el hombre más sabio tiene defectos. Ignorante es aquél que no los reconoce.
Toma casa con hogar y mujer que sepa hilar.
Muchos hijos, riqueza do pobre.
Buenas noches y buenos días, y tú en tu casa y yo en la mía.
A camas honradas, no hay puertas cerradas.
Bestia alegre, echada pace.
Uno no vale lo que pide sino lo que le pagan.
¿Quién le pone el cascabel al gato?.
La ira de los que aman, en hacerse caricias para.
A nadie le huelen mal sus pedos, ni le parecen sus hijos feos.
Gotita a gotita, la sed crece y no se quita.
A veces, hasta un cerdo ciego encuentra una bellota.
Juez con prisa, juez que yerra.
Quien administra tus bienes, por suyos los tiene.
Cada uno en su casa es rey, pero su mujer hace la ley.
Todo el mundo nace poeta.