Más vale llorarlas muertas que no en ajeno poder.
El amor es como el agua que no se seca.
Amor y viento, uno se va y vienen ciento.
Encontrar demasiados defectos significa diluir una amistad
Panojal que embarba, garojo que desgrana.
Madre muerta, casa deshecha.
En casa del carpintero, zuecos de hierro.
Unos llevan la fama y otros cardan la lana.
El aspecto orgulloso aleja los corazones, pero la cortesía los gana.
Solo el ciego tantea en la oscuridad.
Si un hombre tiene hambre no le des un pez, enséñale a pescar.
El diablo, harto de carne, se metió a fraile.
Los placeres por onzas y los males por arrobas.
Un huésped constante nunca es bienvenido.
Caracoles y hombres de pocos arrestos, mueren donde nacieron.
El hombre tiene un origen y un destino... A menos que lo recuerde, perderá ambos.
Camisa que mucho se lava y cuerpo que mucho se cura, poco dura.
El bien hacer abre cien puertas, y el mal agradecer las cierra.
El que no aprende a sus años, sufre amargos desengaños.
Adulador, engañador, y al cabo, traidor.
La cana engaña, el diente miente, pero la arruga, no cabe duda.
Las muchachas en la fuente, tornar a casa no tienen en la mente.
Cuando llueve y graniza hace la vieja longaniza.
El que nada debe, nada ha adquirido a plazos.
Algo tiene la fea, por donde el galán la desea.
No hay generación donde no haya o puta o ladrón.
Cualquier hombre, hasta el más serio, antes cornudo que en el Cementerio.
La gente agradecida es gente bien nacida.
De todos olvidado, muerto y no enterrado.
Canta zurrón, canta, si no, darte he una puñada.
El árbol más fuerte y frondoso vive de lo que tiene debajo.
En la boca del discreto, lo público es secreto.
Abad de aldea, mucho canta y poco medra.
Abogacía que no zorrocía.
Quien hizo el cohombro que lo lleve al hombro.
Al perro y al niño donde le den cariño.
Domingo sucio, semana puerca.
El hombre que ama la violencia morirá violentamente
El vino casi es pan.
Cada uno quiere llevar agua a su molino y dejar seco el de su vecino.
De baldón de señor, o de marido, nunca zaherido.
En tierra de abrojos, abre los ojos.
Amor, tos, humo y dinero no se pueden encubrir mucho tiempo.
Hay quien mea en caldera y no suena, y hay quien mea en lana y atruena.
El que trabaja, principia bien; el que ahorra acaba mejor.
La amistad es de antimonio, solo la solda el demonio.
A la burla dejarla, cuando más agrada.
Es peor un tropezón de la lengua que de los pies.
Al cuervo no agrada el asno vivo, sino muerto.
El día nunca retrocede de nuevo.