Del agua mansa líbreme Dios que de la brava me libro yo.
Siempre hay dos versiones de una misma historia. Procura escuchar las dos.
A la mujer y al aguardiente, ¡de repente!.
Cuando te convida el tabernero, te convida con tu dinero.
Que quiera, que no quiera, el asno ha de ir a la feria.
Abad avariento, por un bodigo pierde ciento.
Desde el día de santa Catalina o nieve o barro
Lo que nada nos cuesta hacerlo fiesta Lo que no arrastran dos tetas, no arrastran carretas.
Oír como quien oye llover.
Ladrón de casa, todo lo arrasa.
Los nabos en adviento, y las cerezas en habiendo.
Entre hermano y hermano, dos testigos y un escribano.
Pronto y bien no hay quien.
Malo es que se diga que Juan se ha muerto; si no se ha muerto, es que está muy malo.
De valientes y tragones, están llenos los panteones.
Gallo, caballo y mujer por su raza has de escoger.
Lo bailado nadie me lo quita.
El agua del pozo no fluye en el agua del río.
¿Cómo ha de actuar mi corazón? ¿Acaso en vano venimos a vivir, a brotar sobre la tierra?
En el ánimo moran continuamente la felicidad y la infelicidad. De vez en cuando salen a dar un paseo
Yo que callo, piedras apaño.
A tu tierra grillo aunque sea con una pata.
Quien del diablo duerme, poco aprende.
Sacar las cosas de quicio, no se hace sin perjuicio.
Zapatero solíades ser; volveos a vuestro menester.
La buena hilandera, con el rabo del asno, hilaba su tela.
Las campanas se conocen por el son y las mujeres por la voz.
El hombre que desea estar tranquilo ha de ser sordo, mudo y ciego.
Como se vive, se muere.
Llegar y pegar, Matías, no es para todos los días.
El que quiera peces que se moje el culo.
El mal que se vaya y el bien se nos venga.
El diecisiete de enero piden por sus animales desde el pastor al yuntero.
Bolsa, mujer y espada, no quiere andar prestada.
Amante atrevido, de la amada más querido.
Dos tetas tienen más fuerza que una yunta de bueyes.
No te metas en pleito de marido y mujer, porque se arropan con la misma sabana.
Amor de dos, amor de Dios.
Hijo de gran ladrón, es un señorón.
Un hombre tiene la edad de la mujer a la que ama.
Sigue la senda, aunque dé rodeos; sigue al jefe, aunque sea viejo.
El dolor embellece al cangrejo.
Es mejor encender una cerilla que maldecir la oscuridad.
Pollo nuevo y vino anejo, hacen mozo al hombre viejo.
El hombre sin amigos es como la mano derecha sin la izquierda
Si cuidas tus centavos, tus millones se cuidarán solos.
Plantas soja recoges soja, plantas judías recoges judías.
Mal ajeno, a nadie le importa un bledo.
Nadie quiera de lo ajeno más de lo que quisiera el dueño.
Jáquima puesta , entiéndese vendida con la bestia.