Abanico calañés cuesta dos cuartos o tres.
En la casa del buen amo vive y muere el buen criado.
Más vale un mal acuerdo que un pleito.
El vino en jarro cura el catarro.
Más es fuerte el amor y más se siente dolor
Más que la mujer hermosa vale la hacendosa.
Lo bueno dura poco.
Libro prestado, perdido o estropeado.
Más vale la sal, que el chivo.
Callando el necio, se hace discreto.
De mozo rezongador nunca buena labor.
Con dinero baila el perro, y con un poco más hasta el dueño.
Dejar al gato con el pescado.
El barro se endurece al fuego, el oro se ablanda.
Un hombre, una palabra; una mujer, una carretada.
Cacarear y no poner huevos, cada día lo vemos.
Todo lo que vivimos es digno de ser vivido.
Déjate de tanto refrán, y empieza a buscar el pan.
Buscando lo que no se encuentra, se encuentra lo que no se busca.
Hablando, hablando, la ocasión se va pasando.
Que nadie le diga lo que tiene que hacer a alguien que ya ha decidido cuál debe ser su destino.
Juez que de la equidad es amigo, ese quiero yo para mi litigio.
Bien vivió quien bien se escondió.
Quien lee despacito, comprende el escrito.
Es un loco quien su mal achaca a otro.
Con buena gente, trataré yo; con gentuza, no.
Cabeza grande, talento chico.
No comas todo lo que puedes, no gastes todo lo que tienes, no creas todo lo que oigas, no digas todo lo que sabes.
Amores nuevos olvidan los viejos.
El mundo es un pañuelo [a veces lleno de mocos].
La mesa pobre es madre de la salud rica.
Cuanto más se ama menos se conoce
Lo que de noche se hace a la mañana aparece.
Juez cabañero, derecho como sendero.
No es bello lo que cuesta mucho, pero cuesta mucho aquello que es bello
En cada casa cuecen habas, y en la mía calderadas.
Yo soy Duero, que todas las aguas bebo; si no es a Guadiana, que se va por tierra llana, y a Ebro, que no lo veo, y a Guadalquivir que nunca le vi.
Dicen que casar casar, yo también me casaría si la vida de casados fuera como el primer día.
Limpia tu moco, y no harás poco.
Pocas palabra y muchos hechos.
Gota a gota, la mar se agota.
Lo que se pierde a la salida del sol se recupera a su puesta.
Quien lo hereda no lo hurta.
Cada persona es dueña de su silencio y esclavo de su palabra.
Lo que unos inventan, los otros lo aumentan.
Aire cierzo, cuando llueve, ¡llueve de cierto!.
Dad al diablo el amigo que deja la paja y se lleva el trigo.
Si quieres que el ciego cante, la limosna por delante.
Hijos crecidos, trabajos llovidos. Hijos casados, trabajos doblados.
Padre, hijo y abuela, tres cucharas y una cazuela.