Ahorra, ahorrador, que y vendrá el derrochador.
Hombre osado, bien afortunado.
Habladas o escritas las palabras, sobran las que no hacen falta.
Dios aprieta pero no ahoga.
Abriga bien el pellejo si quieres llegar a viejo.
Dar consejo y el vencejo, ese sí que es buen consejo.
Panza llena, quita pena.
A su tiempo maduran las brevas.
Padre arriero, hijo caballero, nieto pordiosero.
El amigo de un idiota es como aquel que se acuesta con una hoja de afeitar en la cama
Del sabio, poeta y loco, todos tenemos un poco.
Mas pronto cae un hablador, que un cojo.
La fantasía es la loca de la casa
Tanto fue el cántaro a la fuente hasta que por fin se rompió.
Algo es algo, dijo, al ver un hueso el galgo.
De lo bonito a lo bueno, hay trecho.
Cien ratones a un gato, le dan un mal rato Cien refranes, cien verdades.
En otoño la mano al moño.
A por uno voy, dos vengais, si venís tres, no os caigáis.
Septiembre muy mojado, mucho mosto pero aguado.
El que tiene tierra, tiene guerra.
Cambios de tiempo, conversación de estúpidos
Junto el dinero bueno con lo malo, todo ello se lo lleva el diablo.
Buscar aguja en un pajar, es naufragar.
Quien no se arriesga no cruza el río
Uno piensa el bayo, y otro el que le ensilla.
A quien te hizo beneficio, está siempre propicio.
Un grito a tiempo vale más que cien indios a caballo.
A la gente alegre el cielo la ayuda
Y el que es panzón ni aunque lo fajen.
Vamos arando dijo la mosca, sobre lo cachos del buey. Siempre uno trabajo mas que otro.
El vino hace buena sangre
El hombre sabio aprende a costa de los tontos.
El perdigón y el gallo, por Mayo.
No te pegues que no es bolero.
Árbol que crece torcido, jamás su tronco endereza.
Quien quita lo que da, al infierno va.
La cortesía exige reciprocidad.
Después de que el barco se ha hundido, todo el mundo dice que sabía cómo se hubiera podido salvar.
Siempre habla un cojo cuando hay que correr.
Hablar más que lora mojada.
La gente agradecida es gente bien nacida.
Gallina, cabro y marrano; se manducan con la mano.
Las injurias o bien vengadas o bien aguantadas.
Lo que sucede en la olla solo el cucharón lo sabe
Dios mío: ¡quítame lo pobre!, que lo feo se me quita con dinero.
Corre más una loca en chanclas.
Más vale un "toma" que dos "te daré".
De buen chaparrón, buen remojón.
Cuando vivía, ¡que ya se muera!; cuando murió, ¡qué bueno era!.