Vino y mujer, te ponen al revés.
Pan y vino y carne quitan el hambre.
El que bebe alante, bebe agua limpia.
La vida es corta y pasarla alegre, es lo que importa.
El fruto prohibido es el más apetecible.
A los diez años es una maravilla, a los veinte es un genio, y a los treinta una persona común.
El matrimonio está como un cacahuete, hay que romper la cáscara para ver lo que hay dentro.
Cuando el ama no está en casa, las ollas están sin asa.
Un mal juicio conduce a malas decisiones.
Bailaré según tu música.
Ni amigo burgalés, ni cuchillo cordobés.
¿Me guardas un secreto, amigo?; mejor me lo guardas si no te lo digo.
Palos con gusto no duelen.
Dámela morena y graciosa, y no blanca y sosa.
Voy a ir hacer un mandado.
La desesperación convierte a un hombre infeliz en un hombre débil
Es quien predica y predica, quien menos cree lo que explica.
Si eres escrupuloso, no esperes ser muy rico ni muy famoso.
No dará de culo quien sabe vivir con disimulo.
Quien sabe esperar, sabe lograr.
El corazón es el primero que vive y el último que muere
El flojo y el mezquino recorren dos veces el camino.
Comer bien o comer mal, va en un real.
Si no puedes lo que quieres, quiere lo que puedes.
Quien no confía en el hombre, no confía en Dios
Antes de pedirle ropa a un hombre, mire la ropa que él lleva.
A viña vieja, amo nuevo.
Perdona, antes de que el sol se ponga.
Para una hormiga, una tormenta es una lluvia torrencial.
El ruin calzado sube a los cascos.
A quien nada vale, no le envidia nadie.
Alternativa: Mezcladas andan las cosas: junto a las ortigas nacen las rosas.
Lo que no quiere el hortelano le produce la huerta.
Antes de juzgar a una persona, camina tres lunas con sus mocasines.
Parece barril sin fondo.
Buey suelto, rey muerto.
Hoy figura, mañana sepultura.
Asno con hambre, cardos come.
La avaricia, lo mismo que la prodigalidad, reducen a un hombre al último mendrugo.
Al espantado, la sombra le basta.
No confíes del peón que tiene las manos finas.
Negocio que no da para llegar a las diez, mal negocio es.
Quien bien te quiere, te hará sufrir.
Buen Dios, guárdame de los malos amigos y yo me guardaré de los enemigos
Nadie plante haya para que de ella le hagan el pijama.
Reniega de bestia que en invierno hace siesta.
Confianza, en Dios y en que sea gruesa la tabla.
Mal apaña quien no engaña.
Por tu corazón juzgarás al ajeno, en malo y en bueno.
A la mujer ventanera, tuércela el cuello si la quieres buena.