Está como la reina mora que a veces canta y a veces llora.
El ruin buey, holgando se descuerna.
Quien ha disfrutado de lo mejor del amor no se conforma ya con el resto
Una hora de contento, vale por ciento.
Te casaste, te frego.
Zun de noche, se sube a un coche
Tres españoles, cuatro opiniones.
Más son los amenazados que los acuchillados.
Lo que con tus padres hagas, con tus hijos lo pagas.
Reniego de caballo que se enfrena por el rabo.
Quitando la piedra, se quita el tropezon.
Nadie da sino lo que tiene.
Tras cada tres bocaditos, un traguito.
Acójome a Dios que vale más que vos.
Para los muertos y los ausentes no hay amigos
No desprecies el consejo de los sabios y los viejos.
La luna camina despacio pero atraviesa el mundo.
A pan ajeno, navaja propia.
Caballo de andadura poco dura.
Por mucho pan nunca es mal año.
Cada cual es rey en su casa.
Para ser buen viejo hay que haber sido buen joven.
A quien tiene abejas, nunca le falta un buen postre en la mesa.
El que se casa fuera, o la trae o la lleva.
Negocian los hombres sabios, disimulando injurias y sufriendo agravios.
Cuando pienses meter el diente en seguro, toparás en duro.
Es mejor encender una vela, por pequeña que sea, que maldecir las tinieblas.
Ni hagas cohecho ni pierdas derecho.
Agua de llena, noche de angulas.
Quien invierte en cosa vana, pronto acaba con la lana.
Emprestaste, perdiste al amigo.
Son muchos los hijos del muerto.
Quien prestó, perdió.
Más vale creerlo que irlo a ver.
Por San Mateo, la vendimia arreo.
A santos viejos no se les prenden velas o Santo viejo no hace milagro
Gran corsario es el tiempo, siempre llevando, siempre trayendo.
Variante: Por Santa Lucia, acorta la noche y alarga el día.
A ruin, ruin y medio.
Más vale tener medio pan que no tener ninguno.
Cien amigos son pocos; un enemigo es mucho.
¿Adónde vas Vicente? Adonde va la gente.
Donde humo sale, fuego hay.
El que quiere a la col, quiere las hojas de alrededor.
La lluvia de Abril cabe en un barril.
Hay que coger al toro por los cuernos.
Como el azúcar no es arsénico, muchas tumbas están llenas.
El hombre honrado a las diez acostado.
La conciencia es cobarde y la culpa que no tiene fuerza para impedir rara vez es lo suficientemente justa como para acusar
Dádivas quebrantan peñas.