No hay que llevar cocos al puerto.
En prisión y enfermedad, se conoce la amistad.
«Si en una noche negra una hormiga negra sube por una negra pared, Dios la está viendo».
Quien tiene ocios, le salen mal los negocios.
A fin de que seas mejor, purifícate todos los días.
Cuando estamos buenos, damos consejos a los enfermos.
Los padres todo lo deben a sus hijos.
De hombres bien nacidos es ser agradecidos.
Agua, candela y la palabra de Dios, ningún hombre de bien las negó.
El hombre es más duro que el hierro, más fuerte que un toro y más frágil que una rosa.
Lo que para ti no quieres, para otro no desees.
La voz que el culo emite, no hay arrastre de silla que lo evite.
Le da siempre algún recelo, al calvo que pierde un pelo.
El agua hace flotar el barco, pero también puede hundirlo.
Donde se pace, que no donde se nace.
Incluso el hombre más sabio tiene defectos. Ignorante es aquél que no los reconoce.
En cabeza loca, ni se tiene, ni dura, ni para cosa.
Cada uno es muy libre de hacer de su capa un sayo.
En el bosque no hay pájaros gordos.
Ruin es quien por ruin se tiene.
A feria vayas que más valgas.
Clérigos y cuervos, huélganse con los muertos.
Dos amigos de una bolsa, el uno canta y el otro llora.
Puta primaveral, alcahueta otoñal y beata invernal.
Solo se consume el que no ama, pero quien ama da hasta los huesos a los demás
Desde que se inventaron las excusas, se acabaron los pretextos.
Sol madrugador y cura callejero, ni el sol calentará mucho ni el cura será bueno.
Ningún jorobado se quiere ver la joroba.
El gorrino y la mujer, acertar y no escoger.
Al hombre le falta paciencia y a la mujer le sobra insistencia.
Guárdate de aquel demasiado inclinado a hacer favores y ofrecer su amistad, ya que algún día te exigirá su retribución.
Primavera seca, verano lluvioso y otoño desastroso.
A la vaca que no se cubre, se le seca la ubre.
Obra bien terminada, a su autor alaba.
Quien no quiere escuchar ruidos, que se tape los oídos.
La rica en su desposado, lleva marido y criado.
Vive cada día de tu vida como si fuera el último... un día acertarás.
A un hombre no se le puede juzgar por las apariencias.
Desdicha es hacer comida para dos y comer tres.
Este no ha perdido la cabeza; porque la trae pegada.
La lengua resiste porque es blanda; los dientes se quiebran porque son duros.
El trato engendra el cariño.
Ni buen consejo de moza, ni buena camisa de estopa.
Lo ajeno place a nosotros y lo nuestro a otros.
Roban un cordero o dos, y dan los pies por amor a Dios.
Quien hace casa o cuba, más gasta que cuida.
La mujer maluca abajo tiene el azúcar.
El asunto de la jodienda no tiene enmienda.
Al amigo y al caballo no apretallo.
Gozo anticipado, gozo malogrado.