De cintura para arriba todos santos, y de cintura para abajo todos diablos.
Quien hace un cesto hace cien.
Quien siembra, siega.
El pez fresco, frito y frío, y tras él, vino.
Toda alegría está destinada al que tiene el corazón contento: para quien lleva siempre sombrero el cielo está lleno de sombra
Después del burro muerto, la cebada puesta en el rabo.
Entre mozas y mozos, pocos retozos.
Váyase lo ganado por lo perdido.
Los compañeros de cama se escogen de día
Quien tiene culo de mal asiento, no acaba ninguna y empieza ciento.
Comida hecha, amistad deshecha.
Más vale en paz un huevo que en guerra un gallinero.
Juez de aldea quien quiera serlo, sea.
De diestro a diestro, el más presto.
Gente parada, malos pensamientos.
El dinero tiene más de un gozar, saberlo ganar y saberlo gastar.
El que se pone de puntillas no puede sostenerse derecho.
Cada mochuelo, a su olivo.
Ora como si todo dependiera de Dios; pero trabaja como si todo dependiera del hombre.
Al ausente, por muerto le da la gente.
La virtud es tan desdeñada como la riqueza estimada.
A caballo corredor y hombre reñidor poco le dura el honor.
Refran viejo, nunca miente.
El que no tiene buey ni cabra, toda la noche ara.
Una buena bota, el camino acorta.
Andar con pies de plomo.
Quien cae al suelo, se levanta con la ayuda del suelo.
Más vale ponerse una vez colorado que ciento amarillo.
A enfermo de encontrón, medicina de trompón.
Nada es barato sin una razón.
Si hubieres menester a alguno, bésale en el culo, si él te hubiere menester, bésete él.
Casa a tu hijo con su igual, y no hablaran mal.
Quien ruega al villano, ruega en vano.
Mulas y putas siempre piensan unas.
La buena ropa abre todas las puertas.
La mejor bendición mejor para que haya una buena cosecha es una calabaza lleno de sudor.
El que de treinta no sabe y de cuarenta no tiene, no lo aguarde si no es que herede.
El río pasado, el santo olvidado.
La cabra de la vecina da más leche que la mía.
Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos. (Confucio, 551-479 a. C.)
Es de bien nacidos ser agradecidos.
Badajo alto, campana rota.
Lo que no cuesta no vale.
Caballo que a treinta pasos ve una yegua y no relincha es que está malo o le aprieta la cincha.
El servil es tu enemigo, tu amigo debatirá contigo.
Calles y callejas tienen orejas.
Nadie bien ha valorado, lo que nada le ha costado.
Quien fía su mujer a un amigo, en la frente le saldrá el castigo.
Ante el menesteroso, no te muestres dichosos.
La mujer bella está mejor desnuda que vestida de púrpura