El mal llama al mal.
El que se prepara para lo malo, lo recibe preparado y amortigua el golpe.
El vino debe tener tres prendas de mujer hermosa: buena cara, buen olor y buena boca.
Maña y saber, para todo es menester.
De este destripaterrones venimos los infanzones.
Que cada zorro cuide su propia cola.
No hagas a otros lo que no quieres que hagan contigo.
Si la piedra cae sobre el huevo, mala suerte para el huevo. Si el huevo cae sobre la piedra, mala suerte para el huevo.
Cuando suena la almirez, las doce están al caer.
Es más vivo y es más pronto, quien a veces se hace el tonto.
A la moza que ser buena, y al mozo que el oficio, no les puede dar mayor beneficio.
El que no mira, suspira.
El que sabe cuándo hablar, sabe también cuándo callar.
Con el mismo cuero las correas.
La fortuna enloquece a lo mismos que favorece.
Cada cual se reparte con la cuchara grande.
El pez grande en la mar se hace.
Los caracoles vacíos son lo que hacen más ruido. Así los hombres vanos y bullidores.
Que la haga el que la deshizo.
Vale más ser ralos que calvos.
El que hambre tiene, con pan sueña.
Viva cada cual como quisiere y yo como pudiere.
Padre no tuviste, madre no temiste; hijo, diablo te hiciste.
En bote pequeño la buena mermelada.
El amor hace pasar el tiempo; el tiempo hace pasar el amor.
El que hizo la ley hizo la trampa.
Más vale comer pan con amor, que pollo con dolor.
Por San Urbano, el trigo ha hecho grano.
Cuando uno esta en condiciones, tiene amigos a granel.
De chica candela, grande hoguera.
El que recibe todas las pedradas se pone el escudo.
Ni tan vieja que amule, ni tan moza que retoce.
Juicio contra hecho hace lo tuerto derecho.
Más ruido hace uno que charla que ciento que callan.
La sal no dice de sí misma que es salada.
Da voces al lobo, respóndete el eco.
¿Quién te enseñó a remendar?. Hijos menudos y poco pan.
El camino hacia el cielo pasa por una tetera.
Cuando la desgracia llega a su colmo, viene la felicidad."
Al bueno por amor y al malo por temor.
Quien nunca tuvo un apuro, no sabe lo que vale un duro.
El tiempo pasa en un abrir y cerrar de ojos.
Mal haya el vientre que del bien recibido no le viene miente.
Martes, ni te cases ni te embarques, ni de tu familia te apartes.
Cuando moco, moco, cuando cana, cana.
El que quiera saber lo que vale un potro, que venda el suyo y compre otro.
La fortuna es veleta, nunca se está quieta.
Con zapato muy justo, nadie anda a gusto.
Un regalo tan insignificante como una pluma de ganso enviada desde lejos tiene mucho sentido.
Juramentos de amor y humo de chimenea, el viento se los lleva.