El que a feo ama, bonito lo ve.
A fuer de Aragón, a buen servicio mal galardón.
Siempre le dan habas al que no tiene muelas.
Tiempo pasado siempre es deseado.
El diablo abre la puerta, y el vicio la mantiene abierta.
Cebada granada, a ocho días segada.
Muchas manos hacen Ligero el trabajo.
Mal de muchos, consuelo de tontos.
Bestia alegre, echada pace.
Un loco hace ciento.
Chancho limpio nunca engorda.
Dios me dé contienda con quien me entienda.
La persona que se conoce a sí mismo, será invencible.
El hombre que hace su fortuna en un año debería ser ahorcado doce meses antes.
Ni gazpacho añadido, ni mujer de otro marido.
Hay que creer, rajar o desastillar.
Cuando no lo dan los campos, lo hacen los Santos.
Por la plata baila el mono.
Del aire se mantienen los camaleones, pero no los hombres.
El ruin de Roma, en mentándolo asoma.
Real ahorrado, real ganado.
Don López, que mata siete de un golpe.
Pascua pasada, el martes a casa.
Compra con tu dinero, y no con el ajeno.
El mucho vino, no guarda secreto ni cumple palabra.
La rata avisada, no muerde carnada.
Dios al humilde levanta y al orgulloso quebranta.
Siempre habla quien menos puede.
De casa en que amanece tarde, Dios nos guarde.
Cuando dude, no saludes.
Parto malo, e hija en cabo.
Cuando Marzo mayea, Mayo marcea.
El que come y no da, en el cielo lo verá.
La mejor medicina: huevos de gallina y jarabe de cantina.
Mi alma a Dios, mi vida al rey, mi corazón a la dama.
Indio que mucho te ofrece, indio que nada merece.
Como tordo viejo en campanario, que de campanadas no hace caso.
Adonde quiera que fueres, ten de tu parte a las mujeres.
Esperando al duque que no llegó, la dama envejeció.
Condición es de mujer despreciar lo que dieres y morir por lo que le niegues.
Casamiento malo, presto es concertado.
Desde el día de San Martín a Navidad todos los pobres están mal
En todas partes se cuecen habas.
El que se quemo con leche hasta las cuajadas sopla.
Alábate, polla, que has puesto un huevo, y ese, huero.
Quien gasta todo lo que gana, nunca engorda la marrana.
Juglar que mucho canta, poco yanta.
De poniente, ni viento ni gente.
El hombre al mendrugo, y el buey al yugo.
Can que mucho lame, saca sangre.