Cada villa, su maravilla.
Boca cerrada, más fuerte es que muralla.
Aquella que la alza una vez, la alza siempre.
No hay mandado como el que hace el mismo amo.
Ruego y derecho hacen el hecho.
Cuando se es rico, siempre se baila bien.
Obra acabada, maestro al pozo.
A casa de mi novia llevé un amigo: él se quedó adentro y yo despedido.
Ni por casa ni por viña, cases con mujer mezquina.
La de los huevos soy yo, dijo la gallina.
Febrero el corto, el pan de todos.
Compra de quién heredó, que barato te lo dará, pues regalado lo recibió.
A donde fueres haz lo que vieres.
A fullería, cordobesías.
Variante: En nombrando al rey de Roma, por la puerta asoma.
Sé constante y ten ánimo en tus trabajos.
Nobleza, obliga; y agradecimiento liga.
El que da lo que tiene en vida, que coja la bolsa y pida.
El bebedor fino, a sorbitos bebe el vino.
A fuerza de probaturas perdió el virgo la Juana.
A la moza que ser buena, y al mozo que el oficio, no les puede dar mayor beneficio.
Al gorrino y al melón, calor.
Esa negrita chiflada, no paga desbraguetada.
Quien bien quiere, bien obedece.
Buena razón quita cuestión.
De casas y de potros que lo hagan otros.
Pelo mal cortado, a los quince días igualado.
El alcalde de mi pueblo me lo enseñó: quítate del medio que me pongo yo.
Cada cual decía del amor que tenía.
Las necedades del rico pasan por sentencias en el mundo.
No hay puta ni ladrón que no tenga su devoción.
De Dios a abajo, cada cual vive de su trabajo.
Reniego de plática que acaban en daca.
El que mucho escoge poco coge.
Quien dio lo suyo y en morir tarda, merece morir con albarda.
Cuando el abad está contento, lo está todo el convento.
Casa de Dios, casa de tos.
Al perro flaco no le faltan pulgas.
Tempero de San Miguel, guárdete Dios de él.
El Papa y el campesino unidos saben más que el Papa solo.
Jarabe de pico a muchos ha hecho ricos.
Alábate cesto, que venderte quiero.
Haz lo que diga el fraile y no lo que hace.
Por San Martino, mata el pobre su cochino.
A mucho porfiar, ¿quién se resiste?.
Come el gato lo que no se halla a buen recaudo.
Menea la cola el can, no por ti sino por el pan.
Dámelo perezoso, y te lo daré vicioso.
Con putas y bretones pocas razones.
No se cava con el mango de la azada, pero el mango da a cavar.