Si no es Juan, es Pedro.
Casa labrada y viña heredada.
Mucho ruido y pozas nueces.
Más doblado que carpa de camión.
Chapucero es el barbero que deja rasposo el cuero.
La mejor palabra es la que no se dice.
Grande o chica, pobre o rica, casa mía.
Donde bien me va, allí mi patria está.
El ladrón en la horca y el santo en el altar para bien estar.
Come a gusto y placentero, y que ayune tu heredero.
Buena romería haz, quien a su casa pone en paz.
Huerto y molino, lo que producen no lo digas al vecino.
Dios sea loado, el pan comido y el corral cagado.
Me fui a confesar con un padre capuchino, y me puso de penitencia que me casara contigo.
Mas se perdió en Cuba, y venían cantando.
El que necesita, te visita.
La cascara guarda el palo.
Los dioses ayudan al que trabaja
Favor del soberano, lluvia en verano.
A la buena casada, solo su marido le agrada.
Quiere acabar con el canibalismo comiéndose a todos los canívales.
Para que el chico se haga pillo, meterlo de monaguillo.
Lengua del mal amigo más corta que cuchillo.
Cuando el diablo canta, contento está el infierno.
Tumbando y capado.
Debajo de mi capa, mate al Rey.
Figa verdal y moza de hostal, palpando se madura.
El pobre de su pobreza no sale.
Saca lo tuyo al mercado: uno dirá bueno y otro dirá malo.
Pon tu culo en concejo; uno te dirá que es blanco, otro que es bermejo.
En casa del gaitero, todos son danzantes.
Más vale ser un rico labrador que un marqués pobretón.
Dame un pijo y te traeré un hijo.
A la col, tocino; y al tocino, vino.
Hortelano tonto, patata gorda.
A tu tierra grillo aunque sea con una pata.
Al gato goloso y a la moza ventanera, tápales la gatera.
Decir y hacer pocas veces juntos se ven.
Buitres y milanos, primos hermanos.
Dos compadres con una botella, dan la mejor sentencia.
Quien dice lo verdadero, no peca por embustero.
Casa hecha y mujer por hacer.
No hay don sin din.
El que tiene padrino es el que se bautiza.
Para los desgraciados se hizo la horca.
A borracho o mujeriego, no des a guardar dinero.
Ten buen pulso, alza la bota, y acompaña al pijota.
El sexo nos hace perder la cabeza
Quien tuvo, retuvo.
Sabe agradecer la honra a quien te la hace y dona.