Muchas personas son como los relojes: indican una hora y tocan otra.
El demonio no duerme.
Tabernero que bebe, termina donde no debe.
Es estólido quien toma, la sátira como broma.
El dinero atraviesa el hogar del pobre igual que sopla el viento a través de una cabaña en ruinas.
Aire gallego, escoba del cielo.
Si Dios hizo la abeja, hizo la avispa el diablo.
A palabra necias, oídos sordos.
A marido ausente, amigo presente.
Mientras no haya viento, el árbol no florecerá.
Siete le daban al tocho, y el quería ocho.
Asno que entra en dehesa ajena, volverá cargado de caleña.
¿Fiado?. Mal recado.
El que desalaba la yegua, ése la merca.
Obra de mal cimiento, la derriba el viento.
Detrás de la soga va el caldero.
La sed por el oro, socava el decoro.
El corazón es un guía que los pies siguen
De mozo rezongador nunca buena labor.
Por un clavo se pierde una herradura.
Hay quien no ve su camino.
De gran corazón; el sufrir y de gran seso, el oír.
No hay que ofender al cocodrilo antes de pasar el río.
Una golondrina no hace verano, ni una sola virtud bienaventurado.
Todo lo que corre nada y vuela, a la cazuela.
La letra con sangre entra, y la labor con dolor.
El que no se atreve a largar velas hasta que tenga un viento favorable perderá muchos viajes.
Nadie sabe lo que hay en la olla más que la cuchara que la mueve.
Despacito y con amor, se hacen las cosas mejor.
Lo de esta vida es prestado, que en un instante lo hemos de dejar como otros lo han dejado.
La víbora y la mujer tienen la ponzoña en la boca.
Menos idea que Geral pasando música.
El sol ablanda la cera y endurece la tierra.
Agua sobre agua, ni cura ni lava.
Hombre bermejos, ni de cerca ni de lejos.
A buen hambre, no hay pan duro.
Vive como viejo si quieres llegar a serlo.
La nuez llena, menos que la vana suena.
Al galán y la dama, el diablo los inflama, y la ocasión le hace la cama.
Insistir al que es porfiado, es llover sobre mojado.
Este mundo es un fandango, y el que no lo baila, un asno.
Quien te alaba en tu presencia te censura en tu ausencia
Hijos de alimañas, salen con sus mañas.
Al molino y a la esposa, siempre le falta alguna cosa.
De todos los bienes somos avarientos, menos del tiempo.
Golpea el hierro mientras está caliente.
Oficio, bueno o malo, da de comer al amo.
El hombre acucioso y fuerte. no confía Solo en la suerte.
Para roer, la cabra, y para el colchón, la lana.
El tiempo vuela, que se las pela.