Si tu mano se cubre de grasa apóyala sobre tus mejores amigos
Más vale buen viento que fuerza de remos.
Todo, no importa cuán finamente esté hilado, acaba finalmente saliendo a la luz
Cual andamos, tal medramos.
A mucho vino, poco tino.
Guerra avisada no mata soldado.
Nunca falta de que reírse.
Ya se pasó ese tiempo en que andaba el culo al viento; hase mudado, y todos lo traen tapado.
Da mucho si tienes mucho, poco si tienes poco, porque la limosna rescata los pecados.
La avaricia rompe el saco.
A ponerse las alpargatas que lo que viene es joropo.
De arriero a arriero no pasa dinero.
Mala boca, peces coma.
El dinero del mezquino anda dos veces el camino.
Cada agujetero alaba sus agujetas.
En la casa del cura, siempre reina la ventura.
Para prosperar, madrugar.
El necio dispara pronto sus dardos.
A otro perro con ese hueso.
El juez perverso, condena a la paloma y libra al cuervo.
Cuando en invierno vieres tronar, vende los bueyes y échalo en pan.
El gorrón tiene que ser sufrido.
A caballo comedor, cabestro corto.
Aullar contra el ciervo, perder voces y tiempo.
Que quieres que de el encino sino bellotas.
Con gente mal criada, nada.
El gorrión, a pesar de su pequeñez, tiene todas las vísceras.
Tropezando y cayendo, a andar va el niño aprendiendo.
Amor de monja y pedo de fraile, todo es aire.
Freír todo el arenque para comer las huevas
Más aburrido que mico recién cogido.
Al mal año, tarria de seda.
Gozo anticipado, gozo malogrado.
Ser el último orejón del tarro.
No se acuerda el cura de cuando fue sacristan.
Del avaro un solo bien se espera: que se muera.
El bobo si es callado, por sesudo es reputado.
Jabón y buenas manos sacan limpios paños.
Se toca con los ojos y se mira con las manos.
Nota: Imita la fonética del inicio del canto de requiem "dies irae dies illae" ("día de ira, día de lágrimas") inspirado en Sofonías 1, 14. [1]
El miedo guarda la viña, que no el viñadero.
Cuando es demasiada la cera, quema la iglesia.
No caga el asno tan hondo, que no suba el husmo en somo.
No vengas a asustar con el petate del muerto.
Tentar la huevera a las gallinas
Más cura el tiempo que soles y vientos.
Es engaño triste y vano, consolarse con la mano.
El que mucho corre, pronto para.
El perro hambriento no teme al león.
Cuando el río no hace ruido, o no lleva agua o va muy crecido.