De la corriente mansa me libre Dios, que de las aguas bravas me libro yo.
El uso hace diestro, y la destreza maestro.
Por San Martino, se prueba el vino y se mata el cochino.
Hable el sabio y escuche el discreto.
El zorro que come gallinas cuando ve el gallinero suspira.
Amor de puta y fuego de aulagas si presto se enciende, presto se apaga.
Galgo que muchas liebres levanta, ninguna mata.
Cual el tiempo, tal el tiento.
Manchando el nombre de Cristo, algunos hacen buen pisto.
Si quiere hacer las cosas mal, hazlas deprisa.
Ladrillo flojo, chisguete fijo.
Por San Pedro, cada pastor con su rebañuelo.
Cerrar el arca ya hecho el robo, es precaución de bobo.
Solo el ruiseñor es capaz de comprender a la rosa.
Que no te preocupe de quién es la casa que se quema mientras puedas calentarte con las llamas
A consejo malo, campana de palo.
El ladrón juzga por su condición.
En mentando el ruin de Roma, por la puerta asoma.
El caballo conoce por la brida al que lo guía.
Conejo viejo mudado de caño, no dura un año.
Los brazos pronto se cansan, cuando las muelas descansan.
Todo se andará si la vara no se rompe.
Para poca salud, las cuatro velas y el ataúd.
Ni adobo sin ajo, ni campana sin badajo, ni viudita sin su majo.
Con poco viento cae en el suelo torre sin cimiento.
Ande o no ande, la burra grande.
En el menguante de enero, corta tu madero.
Cuando el muerto encuentra quien lo cargue se hace el pesado.
De tierra de alacranes, pocos panes.
El mundo está vuelto al revés
Qué sabe el burro del canto del ruiseñor.
El álamo largo y enjuto, ni da sombra ni da fruto.
El que se levanta tarde, ni oye misa ni come carne.
Maldigo el diente que come la simiente.
Una manzana roja invita piedras.
No hay oficio como el de alfarero, que de barro hace dinero.
Dificulto que el chancho chifle.
Por Todos los Santos, los trigos sembrados y todos los frutos en casa encerrados.
Antes de hablar, un padrenuestro rezar.
No hay más amigo que Dios y el duro en la faltriquera.
Hablar bajo y obrar alto.
Como caldo de zorra, que esta frío y quema.
Aprendiz de muchos oficios, maestro de maldita cosa.
La vaca grande, y el caballo que ande.
El pequeño can levanta la liebre y el grande la prende.
Amo bravo y mozo harón, a cada rato cuestión.
De petaca ajena, la mano se llena.
En casa del herrero, asador de madero.
El borracho valiente se pasa del vino al aguardiente.
La fantasía consiste en perseguir un caballo sin moverse del sitio