La mariposa al posarse sobre la rama teme romperla.
Al aprendiz sin pelo, jodelo.
A ojo de buen cubero.
El trabajo cazurro, solo es para los burros.
Te gires como te gires, tu culo sigue atrás.
Sobre brevas, ni agua ni peras.
Caranga resucitada pica muy duro.
Se dice el milagro pero no el santo.
Más labra el dueño mirando que diez yuntas arando.
La sagre es más espesa que el agua.
Más exitado que Joaquito en la marcha del orgullo gay.
Ni al caballo corredor, ni al hombre rifador dura mucho el honor.
Paciencia y barajar.
Nada más que me enderece dijo el jorobado.
Si de nogal no dio nueces, de santo, ¿qué te parece?.
El enemigo es grande si se lo ve de rodillas.
Hormigas con ala tierra mojada.
Al viejo que se casa con mujer hermosa, o pronto el cuerno o pronto la losa.
La polla que se acurruca, el gallo se la manduca.
Araña ¿quién te arañó? Otra araña como yo.
Beber por lo ancho y dar de beber por lo estrecho.
Todos los días no se le muere el burro al arriero.
Huí de la ceniza y caí en las brasas.
El avaro desollaría a un piojo para obtener su piel.
El buey conoce a su dueño y el burro el pesebre de su señor.
Amar a todos, temer a Dios tan solo.
Al toro hay que agarrarlo por los cuernos.
A cántaro roto, otro al puesto.
A golpe de mar, pecho sereno.
Lo que hace el burro, pare la burra.
Más vale mendrugo que tarugo.
Ora como si todo dependiera de Dios; pero trabaja como si todo dependiera del hombre.
Iguales, como cabo de agujeta.
Ve tu camino para no tropezar.
Muerto que no hace ruido, mayores son las súas penas.
Trabajo hecho en domingo, el diablo se lo lleva.
Hay que masticar las palabras más que un pedazo de pan.
La avaricia es como el fuego, cuando más leña se pone, más arde.
Ni hombre que ralla, ni asno que brama.
A la zorra, candilazo.
Barco grande ande o no ande, y mujer grande aunque me mande.
Si quieres vivir en paz escucha, observa y calla.
El ídolo adulado pronto ennegrece
Cuida bien lo que haces, no te fíes de rapaces.
Dios tarda, pero no olvida.
Al que nace para martillo, del cielo le caen los clavos.
Hacer oídos de mercader.
Pan tierno, casa con empeño.
En el molino hacen falta dos piedras, en la amistad dos corazones
A creer se va a la iglesia.