Ir a matar lobos no es para bobos.
Sé constante y ten ánimo en tus trabajos.
Asno de dos, válgale Dios.
El corazón que sabe temer sabe acometer.
Valiente es el ladrón que lleva una lámpara en su mano.
Fraile con sueño tiene mal rezo.
Mano blanca y gordezuela, puesta sobre el corazón, aumenta la palpitación.
Solo se tiran piedras contra el árbol que da frutos.
A catarro gallego, tajada de vino.
Líbrame Dios del agua brava, que de la mansa me cuido yo.
Entre más apuro menos prisa.
El que camina, no estorba.
Ande o no ande, caballo grande.
Ser capaz incluso de atar al diablo a una almohada.
Acabar como el Rosario de la Aurora.
Los cuerpos grandes se mueven despacio.
Haz lo que el cura dice y no hagas lo que el hace.
Anillo en dedo, u obispo o majadero.
La fantasía es más veloz que el viento
El árbol con demasiadas hojas no da siempre frutos sabrosos.
Con jolgorio y veraneando, se va el tiempo volando.
Mal se aviene el Don con el Turulaque.
Está como agua, para chocolate.
Ay, Jesús, que el rosario de mi compadre no tiene cruz.
Por creer en los espantos, se quedó para vestir santos.
A árbol caído, todo son piedras.
Cada uno arrima el ascua a su sardina.
Si vas de prisa, alcanzas la desgracia; si vas despacio, es la desgracia la que te alcanza a ti.
Por la sotana del vicario sube la moza al campanario.
Malo es el zamarro de espulgar, y el viejo de castigar.
Palabras de santo, uñas de gato.
No te metas en el seno, sabandija con veneno.
Dando al diablo el hato y el garabato.
El ignorante y el ciego caminan a tiento.
Írsele a uno el santo al cielo.
Bienes de campana, dalos Dios y el diablo los derrama.
Reniego del árbol que a palos ha de dar su fruto.
Más mato la gula que la espada.
La cera se destruye y la procesión no camina.
Refrán de palo, refrán de fuego.
El rey fue viejo a Toro y volvió mozo.
A ave de paso, cañazo.
Aramos, dijo la mosca al buey.
De casa que amanece a mediodía, guárdenos Dios y Santa María.
Bebe el agua a chorro y el vino a sorbos.
El ladrillo mal regado y bien barrido, y el empedrado, mal barrido y bien regado.
El ladrón empieza robando un alfiler y llega a robar un imperio
Del mismo santo, siempre oirás los mismos milagros.
El toro y el vergonzoso poco duran en el coso.
Al loco y al aire, darles calle.