No todo lo que pendula cae
Al loco y al aire, darles calle.
La barca pasa, pero el río queda.
Mal acaba quien mal anda.
Dios creó el tiempo, pero el hombre creó la prisa.
El corazón del avaro se parece al fondo del mar, ya pueden llover riquezas, no se llenará.
Siempre hay un roto para un descosido.
Lo que madura pronto, se pudre temprano.
Cuando un sábado al anochecer veas nubes pardas, al otro día domingo.
El cielo castiga, el cielo reprende, pero el cielo no hace nada de esto cuando la gente está comiendo.
Aunque veas pleito ganado, vete con cuidado.
Se necesitan dos para empezar una pelea.
Explique, no complique.
La oscuridad reina a los pies del faro.
Dios al humilde levanta y al orgulloso quebranta.
Más vale buena concordia que próspera guerra y victoria.
El que de Santo resbala hasta demonio no para.
La paciencia es la llave del paraíso.
Lo que está por pasar pasará.
En tanto que la flor cae amorosa, el arroyo corre impasible.
La que no anda precavida, al fin tiene su caída.
Bastante colabora quien no entorpece.
Septiembre en fin de mes, el calor vuelve otra vez.
Si en septiembre comienza a llover, otoño seguro es.
Cuando Junio llega, prepara la hoz y limpia la era.
Abril sin granizo, Dios no lo hizo.
Ni aún al Diablo ha de temer quien no teme a una mujer.
Comed bueno, cagad fuerte, que pronto vendrá la muerte.
Non hai mellor rede cá que pilla o peixe.
Todavía aguas corren profundamente.
De Marzo a la mitad, la golondrina viene y el tordo se va.
De la corriente mansa me libre Dios, que de las aguas bravas me libro yo.
Con el viento fuerte se conoce la resistencia de la hierba.
Todo pasa frente al tiempo, y nosotros creemos que es él el que pasa
A dineros dados, brazos quebrados.
A buen árbol te arrimas, buena sombra te cobija.
Cada pájaro lance su canto.
El que bruto entra, bruto se ausenta.
Por fuerte que seas, siempre existe otro más poderoso que tú
Lo malo nunca es bueno hasta que sucede algo peor.
Arreboles al ocaso, a la mañana el cielo raso.
Cuando se reúnen los aduladores, el demonio sale a comer.
Quien castiga con ira, más se venga que castiga.
La bondad vence la maldad como el agua al fuego
Al mal tiempo buena cara, y al hambre guitarrazos.
El trabajo del pensamiento se parece a la perforación de un pozo: el agua es turbia al principio, más luego se clarifica.
A beber y a tragar, que el mundo se ha de acabar.
Cuando suena la almirez, las doce están al caer.
Existe también una felicidad que atemoriza al corazón
Quien bien ata, bien desata.