Hecha la ley, hecha la trampa.
No falta un burro en un mal paso.
Si quieres ver a tu marido morir, dale berros en abril.
Ni perro sin pulgas, ni pueblo sin putas.
Olla que hierve arrebatada, olla malograda.
A burro negro, no le busques pelo blanco.
En martes, y tu hijo cases, y tu cerdo mates.
No se puede servir a dos señores.
Ama gorda, leche poca.
Baila más que un trompo.
Vivir juntos es endemoniarse juntos.
Lo bueno dura poco.
Ande o no ande, la burra grande.
Rabo por rabo, más vale ir al propio que al extraño.
Enamorado y loco, lo uno es lo otro.
Soñaba el ciego que veía y soñaba lo que quería.
El cazador que habla demasiado, va a casa de vacío dio.
El que de muchacho no trota, de viejo tiene que galopar.
El diablo está en los detalles.
A donde acaba el novio, empieza el marido.
Solo los verdaderos amigos nos dicen que tenemos la cara sucia.
No digas de este agua no beberé ni este cura no es mi padre.
Alábate cesto, que venderte quiero.
No por mucho cargar sobre los hombros a los amigos te vuelves jorobado
Quien hace malas, barrunta largas.
Hable el sabio y escuche el discreto.
Valgan las llenas, por las vacías.
Come santos, caga diablos.
El dar es honor; el pedir, dolor.
Padecer cochura por hermosura.
Harto desatina quien a los sesenta años no adivina.
De un mismo árbol, un madero dorado y otro quemado.
Como caldo de zorra, que esta frío y quema.
Mala es la hembra, peor es la sed; si una mata, otra también.
Vivir juntado es igual que casado.
Hombre bien vestido, nunca mal parecido.
El agua cuesta arriba dura poco, y menos el amor de niño y loco.
Los refranes de los viejos siempre salen verdaderos.
Entre dos que se quieren con uno que coma basta [y ese que sea yo].
Me dejó como la guayabera.
En luengo camino y en cama angosta se conoce a los amigos.
Al que feo ama, bonita le parece.
Río, señor, horno, mulo ni molino, no lo tengas por vecino.
Clérigos, frailes y pardales, son malas aves.
Huerta sin cerdo, no tiene dueño.
No hay que confundir lechuza con tero, porque una es bataraz y el otro picaso overo.
Todos los días no se le muere el burro al arriero.
El pato que quiere pasar por cóndor termina siendo ganso.
Quien aprisa asa, quemado come.
Cuando un tonto coge una verea, ni la verea deja al tonto ni el tonto deja la verea.