Huele peor el pedo ajeno que el propio.
¡Ay de la casa donde no se hila!.
Rico y de repente, no puede ser santamente.
Rostro de horno, piernas de río y tetas de frío.
Hombre que el bien no agradece solo el desprecio merece.
Sol de invierno y amor de puta, poco dura.
De perdidas al río.
El río, por donde suena se vadea.
El pan ajeno hace al hijo bueno.
Lo que no va en lágrimas va en suspiros.
La barca pasa, pero el río queda.
Suelo mojado, cajón seco.
Nadie muere motón.
No dará de culo quien sabe vivir con disimulo.
Zurrianme las orejas; reniego de putas viejas.
Barco en varadero, no gana dinero.
Socorro tardío, socorro baldío.
Con rastra y soltera, tenla por ramera.
Ratoncitas y ratones, bonitos, pero ladrones.
Ninguno puede vender, su alma a Dios y a Lucifer.
Es mejor ser envidiado que ser apiadado.
Nadie apalea a un perro muerto.
A la bestia cargada el sobornal la mata.
Nadie come gallina gorda de mano ajena.
¡La carne da carne y el vino da sangre!
El que sale a bailar, pierde su lugar.
A chico pié, gran zapato.
Amores nuevos olvidan los viejos.
Campo abandonado, fuego proclamado.
Aquí se rompió una tasa, cada quien se va a su casa.
Cara de beato y uñas de gato.
La fortuna ayuda a los que se ayudan a sí mismos.
Un buen caballo viejo encerrado en el establo aún aspira a galopar mil li.
El hijo que quieras más, ése se te irá en graz.
Malo es esperar bien de muerte ajena.
Lástima grande que no sea verdad tanta belleza.
Quien destaja no baraja.
Amor con hambre, no dura.
Hay quien a los veinte años es viejo y a los cuarenta pellejo.
El vino y la mujer, el juicio hacen perder.
Al padre, si fuere bueno, sírvele; y si malo, súfrele.
A gran subida, gran caída.
Conejo viejo mudado de caño, no dura un año.
Un señor sí y un señor no, son dos señores.
No valer ya, es más doloroso que no haber valido nunca.
Madrastras, reniego de ellas y de su casta.
Tarde en casar y malcasar, son a la par.
Mucha carne para tan poco Gato.
A "creique" y "penseque" los ahorcaron en Madrid.
Más exitado que Joaquito en la marcha del orgullo gay.