Al que es de muerte, el agua le es fuerte.
Entre más viejo más cuero pero e que te cuelga.
Nadie va al abogado que venga desconsolado.
El clérigo y el fraile al que han de menester, llamadlo compadre.
No hay amor feo ni cárcel alegre.
El que es perico donde quiera es verde y el que es pendejo donde quiera pierde.
Mostacho gacho, señal de borracho.
Cuando se desahoga el sentimiento, la pena es menos.
Deja a la gente que está muriendo y acude a la que está pariendo.
La muerte no anda en zancos.
Ni sobra el que viene, ni falta el que se va.
Morir sin perecer, es presencia eterna.
Dos hambrientos a un pan, mal trato le dan.
Hombre lisonjero, falso y embustero.
Quien no ahorra la cerilla cuando puede, no tiene una peseta cuando quiere.
Una es la cuenta del borracho, y otra la del tabernero.
Quitósele el culo al cesto y acabóse el parentesco.
El que de treinta no sabe y de cuarenta no tiene, no lo aguarde si no es que herede.
Ningún muerto ha regresado, ni a dar un simple recado.
La suerte de la fea, la bella la desea.
Amor no correspondido, tiempo perdido.
Reniego de la tierra donde el ladrón lleva al juez a la cadena.
El flojo trabaja doble.
No hay peor pagador que el que no niega la deuda.
Oración de ciegos, mal rezada y peor pagada.
Quien tiene madre puta no es huérfano.
Más vuela la fama mala que la buena.
Corazón codicioso, no tiene reposo.
Tu principal heredero, tú mismo debes serlo.
Rana en el fondo del pozo.
Cuanto mayor es la fortuna, tanto es menos segura.
Quien vende barato vende doblado.
El perezoso considera suerte el éxito del trabajador.
El que nace para chavito prieto nunca llega a vellón.
Quien administra hacienda ajena, no se acuesta sin cena.
Se cree el bizco rey entre los ciegos.
Una cosa piensa el borracho, y otra el cantinero.
Si te queda el saco.
Predicar en desierto es como aconsejar a un muerto.
El que poco pide, poco merece.
A pan duro, diente agudo.
A mucho vino, poco tino.
Ruin amigo no vale un higo.
Casa sin gobierno, disgusto eterno.
El amigo verdadero ni contra tu honra ni contra tu dinero.
Quien de joven come sardinas, de viejo caga las espinas.
Reniego del necio que jode con la mujer del cuerdo.
Moda y fortuna presto se mudan.
A rocín viejo, cabezada nueva.
En la abundancia bueno es, guardar para la escasez.