Dos buenos amigos en pleito acabaron, y cagajón para los abogados y el escribano.
Mujer llorona, es puta o ladrón.
Llaga incurable, vida miserable.
Abad avariento, por un bodigo pierde ciento.
Olla con jamón y gallina, a los muertos resucita.
Contigo me entierren, que me entiendes.
Quien te toca y se chupa los dedos, si te mueres, te comerá
El que da porque le den, engañado debe ser.
Más perdido que Papá Noel en mayo.
Adiós, Blas y que Dios te lo pague, ya te vas.
De baldón de señor, o de marido, nunca zaherido.
El hombre a los treinta, o vive o revienta.
La muerte regalos no prende.
Cara de enferma y culo de sana.
Pa' chulo yo y pa' puta mi mujer.
Gente pobre no necesita criados.
Para morir siempre es muy pronto, para amar nunca es tarde.
No da quien tiene, sino quien quiere.
Salud, dinero y buen vino, e irme a la gloria de camino.
A la chita callando, hay quien se va aprovechando.
Hombre anciano, juicio sano.
De lo que ganes, nunca te ufanes; y de lo que pierdes, ni lo recuerdes.
El necio o no se casa o se casa mal.
Es mejor decir allí corrió, que allí murió.
Si te vieres en prosperidad, acuérdate de tu adversidad.
La casa caída, el corral agrandado.
Ni reír donde lloran, ni llorar donde ríen.
El mal cobrador hace mal pagador.
Más vale que digan: aquí corrió y no aquí murió.
El dinero hace al hombre entero.
El dar limosna nunca mengua la bolsa.
El que se fue a la villa, perdió su silla y el que se fue a Torreón, su sillón.
Mas quiero viejo que me regale, que mozo que me mande.
El joven armado y el viejo arrugado.
Huerto sin agua, casa sin tejado, mujer sin amor y marido descuidado.
Es buenísismo el amigo y bueno el pariente, pero se pierden cuando ya no queda nada
A quien se siente en cada pena, nunca le falta qué le duela.
El que llora su mal, no lo remedia
A más oro, menos reposo.
Quien tras putas anda y su hacienda les da, en el hospital parará.
Plata refinada es la lengua del justo; el corazón del malvado no vale nada.
La llaga sana, la mala fama mata.
Quien con hambre se acuesta, con pan sueña.
Bien barato estaría el pan, si no lo comiera el holgazán.
Heredad por heredad, una hija en la vieja edad.
Ninguno es tan viejo que no pueda vivir un año, ni ninguno se vaya ni se muera; que de idos y muertos nadie se acuerda.
La mejor fraternidad es la desgracia.
Viejo que se casa con mujer moza, o pronto el cuerno, o pronta la losa, si no son ambas cosas.
Alforjas llenas quitan las penas.
No todo el que llora, de pena llora.