Ni buen consejo de moza, ni buena camisa de estopa.
Quien al mal árbol se arrima, mal palo le cae encima.
Bella o fea que sea, no la tengas jamás en compañía.
Al que tiene mujer hermosa, finca en frontera o viña en carretera, nunca le faltará guerra.
El chocolate excelente, para poderse beber, tres cosas ha menester: espeso, dulce y caliente.
Cerrado a cal y canto.
En julio, ¿dónde anda el mozo? Pues va de la acequia al pozo.
El que se enamora no lo nota, pero al poco tiempo se vuelve idiota.
En guerra avisada no muere gente.
Palabras de santo, uñas de gato.
Unos nacen con estrellas y otros estrellados.
Más peligroso que chocolate crudo.
Cuando el tecolote canta el indio muere, esto no es cierto pero sucede.
Confesor que visitas hijas, desde aquí te marco por padre de familias.
Guerra avisada no mata soldado.
Voz del pueblo, voz del cielo.
A veces perdiendo se gana.
El optimista algo amasa, y el pesimista fracasa.
Un buen libro es un tesoro: cada hoja, un pan de oro.
Quien tiene y da, no esta obligado a más.
El buen gallo, en todo gallinero canta.
Trabaja como si tuvieras que vivir siempre, y come como si tuvieras que morirte mañana.
El que arcoiris ve, no se morirá de sed.
Por San Simón y San Judas, la habas son orejudas.
Cuando el diablo no tiene que hacer, con el rabo espanta moscas.
El temor del Señor prolonga la vida, pero los años del malvado se acortan.
Barba pone mesa, que no brazo ni pierna.
En casa de mi vecino, cuando no hay para pan, hay para vino.
Una mujer bella es el paraíso de los ojos, el infierno del alma y el purgatorio de la bolsa
Repara en la casa ajena, y hallarás chica tu pena.
Nadie se muere hasta que Dios quiere.
Las obras, con las sobras.
Casamiento santo sin capa él y ella sin manto.
La mujer virtuosa, corona es de su marido.
El que mucho habla, mucho yerra; el que es sabio refrena su lengua.
En la abundancia de agua, el tonto tiene sed.
Sacristán que vende cera y no tiene cerería, ¿de dónde la sacaría?
Boda sin borracho tenla a milagro.
Inútil como bocina de avión.
Te casaste, la cagaste.
Solo un tonto mete los dos pies en el agua para ver su profundidad.
Al pesar por el bien ajeno, llaman envidia y es veneno.
La mucha confianza es cuna de menosprecio.
Donde hay más riesgo, hay más provecho.
Para acertar mejor, echarlo a lo peor.
El carbón que ha sido lumbre, con facilidad se enciende.
A quien el vino no plazca, Dios le quite el pan.
Tres cosas echan de su casa al hombre: el humo, la gotera y la mujer vocinglera.
Del árbol caído todo el mundo hace leña.
Cobra buena fama y échate a dormir.